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Mostrando entradas de febrero, 2025

DANZANDO EN LA TORMENTA

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Las tormentas me persiguen y siempre me toman desprevenida. Un día me sorprendió en medio del mar. Ese pequeño barco se agitaba salvajemente, parecía que se iba a partir. Todos los que íbamos ahí parecíamos pollitos mojados, mientras el guía nos decía, con una gran sonrisa, que nos levantáramos para ver la belleza de la isla de San Andrés. Yo me puse en pie, titiritando de frío, pero lo único que vi fue la lluvia y los fuertes vientos que levantaban las olas y los truenos que resplandecían a lo lejos. Fue un gran susto. Y el año pasado, mientras esperaba mi transporte, comenzaron a caer unas pocas gotas y, de un momento a otro, la lluvia se acrecentó, con granizo y un frío intenso. Los árboles comenzaron a moverse, de tal manera, que pensé que se iban a caer. Y en menos de nada, la lluvia se fue, el viento se calmó, los árboles se aquietaron y todo se quedó en silencio. Así son las tormentas de la vida, llegan de repente, te mojan, te despeinan, sientes un frío aterrador, mientras escu...
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En el 2016, comencé a escribir artículos en este blog llamado: “En la escuela del Espíritu”. Fue todo un aprendizaje y el comienzo de una gran aventura como bloguera. En el 2020 inauguré mi página web en la plataforma Wix. Y seguí escribiendo artículos en el blog de esa página web, al que titulé: “Escuchando su voz”. En el año 2023 hice un curso de escritura y mi profesora nos dio la tarea de escribir diversas epístolas. Y me conecté con esto, me encantó. Entonces me comencé a dar cuenta de que la gente dejó de leer los blogs y se comenzaron a desinteresar, pues las redes desplazaron a los blogs y estos se volvieron obsoletos. Comenzó el boom del contenido netamente visual, el doomscrolling (el hábito de consumir noticias negativas en línea de forma compulsiva) y los ads (publicaciones pagadas que las empresas realizan en la red social Instagram para promocionar sus productos y servicios) no solicitados cada tres posteos. La información se volvió efímera y superflua. Nadie quiere leer...