miércoles, 12 de junio de 2019

SU GRACIA EN MÍ Por Adriana Patricia





“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque (mi) potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré de mis flaquezas, para que habite en mí la potencia de Cristo” 2 Corintios 12:9 (Versión JBS 2000)

Los años que acabo de cumplir suman nueve veces cinco (cinco es el número que tiene que ver con la Gracia de Cristo). Y realmente si no fuera por Su infinita Gracia no hubiera llegado hasta aquí. No sé cuánto me falte sobre esta tierra, pero estoy segura que solo en la Gracia de Él podré continuar lo que quede y podré vivir la vida que el Señor me ha dado a vivir, Su vida y no la mía.

Lamentablemente muchos de esos años de vida, se gastaron en desobediencia al Señor y en vivir bajo el yugo de mi carne y no bajo el yugo de Cristo.  Pero, cuando miro hacia atrás veo Su obra redentora en mi vida, Su paciencia, Su amor, Su disciplina y Su inmerecida misericordia para conmigo. Espero transmitirles lo que el Señor ha sido para mí en todos estos años y que ustedes puedan ver solamente la obra de Cristo y no a la autora de este blog.

En mi muerte, Él es mi Vida de Resurrección

En mi pecado, Él es mi Redentor

En mi injusticia, Él es mi Justicia

En mi rebelión, Él es mi Salvación

En mi soledad, Él es mi Compañía

En mi tristeza, Él es mi Alegría

En mi viudez, Él es mi Esposo, mi Hacedor

En mi soltería, Él es el Novio de mi corazón, el Amado de mi alma

En mi esterilidad, Él es mejor que diez hijos

En la ausencia de mi padre terrenal, Él es mi Padre Celestial

En la ausencia de hermanos de sangre, Él es mi Hermano mayor

En las desilusiones de la vida, Él ha sido mi Satisfacción

Por cada falta de amistad, Él es mi Amigo Fiel, mi Confidente

Por cada fracaso en mi vida, Él es mi Nuevo Comienzo

Por cada traición, Él es el Único Fiel

Por cada herida, Él es el Ungüento que las sana

Por cada forma de abuso, Él fue mi Restaurador

Por cada peligro, Él es mi Protector 

En mis tinieblas, Él es mi Luz

En mis temores, Él es mi Seguridad

Por cada desobediencia, Él es mi Corrección, mi Disciplina

Por cada confusión en mi vida, Él ha sido mi Guía, mi Reposo

Por cada tragedia, Él es mi Ayudador

Por cada agravio, Él es mi Defensor

Por cada ataque del enemigo, Él es mi Escudo

En las tormentas, Él es mi ancla, mi puerto seguro donde llegar

En mis dilemas, Él es mi Verdad

En el frío, Él es el Sol que me calienta

En cada desierto, Él es la Fuente de Agua que quita mi sed

En mi hambre, Él es mi Pan

En las tribulaciones, Él es mi Sustentador, mi Refugio

Por cada duda, Él es mi Fe, mi Respuesta

En mi ignorancia, Él es mi Sabiduría

Por cada odio, Él es el Amor en mí para perdonar

En mis enfermedades, Él es mi Salud

En mi escasez, Él es mi Riqueza

Por cada forma de esclavitud, Él ha sido mi Libertad

En la búsqueda de identidad, Él se convirtió en mi Identidad

En la búsqueda de mentores, Él se convirtió en mi Pastor y mi Maestro

Por cada laberinto en mi vida, Él es mi Camino y mi Guía

Por cada dolor de mi corazón, Él es mi Consolador

Por cada recuerdo de mi pasado que me ha atormentado, Él ha sido mi Paz

En mi necesidad, Él es mi Provisión

En mi desmotivación, Él es el Motivo para seguir

En el silencio de mi corazón, Él es mi Anhelo constante

En mi debilidad, Él es la Fuerza de mi vida

Esto ha sido real en la experiencia de mi vida y ha sido grabado en mi corazón, sin embargo, todavía me falta conocer mucho más de Él, Su Espíritu seguirá revelándome más y más a Cristo, y en la eternidad podremos descubrir mucho más de Su corazón.

Este ha sido y seguirá siendo un camino muy estrecho y doloroso por el costo, un camino difícil no por nuestro Cristo sino por nuestra carne. No obstante, el Señor Jesús es novedad de Vida a cada paso, Él es la fuerza de nuestra existencia y por Su Vida resucitada podremos vivir cada día hasta Su venida o hasta nuestra muerte. Yo anhelo de todo corazón que cada uno de ustedes pueda conocer al Señor Jesús de manera íntima, que cada uno le permita a Su Espíritu revelar y forjar a Cristo día a día en el interior de sus corazones y esta es mi oración. El Señor estará con nosotros hasta el fin de los siglos, no nos abandonará ni nos dejará, aunque esta tierra sea estremecida. Paso a paso, poco a poco seremos transformados a la imagen de nuestro Señor Jesucristo, todas las cosas nos ayudan a bien conforme a Sus propósitos, que no son de acuerdo a nuestra mente o voluntad carnal, Su voluntad es buena, agradable y perfecta.

“Amado Señor te damos infinitas gracias por tu gran amor derramado en nuestras vidas y demostrado hasta tu último aliento en esa cruz, gracias por toda tu misericordia inmerecida y por tu infinita paciencia con nosotros, sabemos que eres fuego consumidor, pero que por tu bondad no hemos sido consumidos, porque anhelas con todo tu corazón revelarte a nosotros en la Vida de tu Hijo y llevarnos a ser conformes a Su imagen. Gracias Padre te damos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo quien vive y reina por los siglos, amén”.

El amor constante del Señor nunca cesa; sus misericordias nunca llegan a su fin; son nuevas cada mañana; grande es tu fidelidad. "El Señor es mi porción", dice mi alma, "Por eso esperaré en él". Lamentaciones 3: 22 – 24 (Versión ESV).

viernes, 3 de mayo de 2019

2da PARTE PROFUNDO MUY PROFUNDO Por Adriana Patricia


Sé que en estos días he estado escribiendo mucho, pero no se preocupe, en algún momento usted podrá leer, siéntase en la libertad de Cristo de hacerlo o no hacerlo, según las indicaciones del Señor. No siempre escribo con la misma velocidad, solo cuando el viento del Espíritu sopla y escucho Su voz, porque hay momentos de profundo silencio, de sequedad, donde Dios tiene que venir y saciarme con su Agua, momentos de quietud y de espera en Él.

Esta es la segunda parte del artículo “Profundo muy profundo” que les quedé debiendo.

Han sido días de profundo aprendizaje de los caminos del Señor y de Sus tratos con cada uno de nosotros, mi carne es expuesta y desafiada cada vez más, el Señor ha estado sacando a la luz cosas de mi propia vida en la cotidianidad de cada día, cosas que Él tiene que tratar con su amorosa severidad para despojarme de todo lo que no sea Cristo, para conformarme a Su imagen.



Dice el Señor en Deuteronomio 7: 1 – 5:

“Cuando el Señor tu Dios te lleve dentro de la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer, él te abrirá camino quitando de tu paso a muchas naciones: los hititas, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos. Esas siete naciones son más fuertes y numerosas que tú.Cuando el Señor tu Dios las entregue en tus manos y las conquistes, debes destruirlas por completo (El término hebreo empleado aquí se refiere a la consagración total de cosas o personas al Señor, ya sea destruyéndolas o entregándolas como ofrenda; también en 7:26). No hagas tratados con ellas ni les tengas compasión.No te unas en matrimonio con su gente. No permitas que tus hijas ni tus hijos se casen con los hijos o las hijas de esas naciones, porque ellos harán que tus hijos y tus hijas se aparten de mí para rendir culto a otros dioses. Entonces el enojo del Señor arderá contra ti, y pronto te destruirá. Lo que tienes que hacer es destruir sus altares paganos, hacer pedazos sus columnas sagradas, derribar sus postes dedicados a la diosa Asera y quemar sus ídolos” (Versión NTV).

El libro de Deuteronomio no es tan apreciado por muchos, porque pone en evidencia nuestra vida natural; sin embargo, en este precioso libro Dios es manifestado y Cristo revelado. Deuteronomio revela a Cristo como nuestro Todo, como el único objetivo en nuestra vida, porque Él es esa buena Tierra, la tierra de Canaán es un tipo de Cristo. Cristo es el camino, la vida, las fuerzas y todo lo demás para alcanzar ese objetivo de Dios, que es Cristo mismo.

Este precioso libro no es solo para Israel, es para cada uno de nosotros, pues este libro manifiesta lo que somos en la vida de Adán. Así que, cuánto más vemos lo que somos, más podemos ver nuestra incapacidad de llenar las expectativas de Dios en nosotros mismos.

En este libro quedamos desnudos, al descubierto ante un Dios Santo y Justo, y vemos que solo a través de la Vida de Cristo podremos llenar los requisitos de Dios; porque la ley, los mandamientos, los estatutos y todas las ordenanzas del Señor son Cristo mismo. Solo tenemos que asirnos de Su vida, de Cristo mismo, porque solo Él llenó y llena las expectativas de Dios Padre. Cristo es la Palabra Viva, Dios se ha hecho manifiesto en una Persona, no en un libro, la Palabra escrita es maravillosa, pero no es un manual de instrucciones a seguir, ni de normas morales o éticas, es el mapa que nos muestra un destino, una persona de principio a fin, a Cristo mismo.

En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios…Y aquella Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros; (y vimos su gloria,) gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” Juan 1: 1, 14 (Versión JBS 2000).

Toda palabra es dada por el aliento de Dios (2 Timoteo 3:16), el griego dseópneustos significa divinamente soplada, alentada. Entonces nosotros simplemente inhalamos lo que Él ha exhalado. Qué maravilloso mis hermanos, tenga en cuenta esto la próxima vez que lea su Biblia. Y esta Palabra escrita que inhalamos se convierte en Vida, en el Espíritu, es a Cristo mismo que inhalamos, porque solo a través de Él podremos cumplir los requisitos y expectativas de Dios Padre.

Cristo es la Vida que recibimos, es el suministro de Vida que nos ha sido dado, todo viene de Su vida resucitada, Él es la gracia que Dios Padre nos otorgó, Cristo por Su vida resucitada es Espíritu vivificante que vive en nosotros para que vivamos en esa Vida de resurrección (1 Corintios 15: 45).

“Con Cristo estoy juntamente colgado en el madero, y vivo, no ya yo, sino vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí” Gálatas 2:20 (Versión JBS 2000).

Es por la vida de Cristo que debemos vivir nuestra vida cristiana, fuera de Él no tenemos nada, no somos nada, comenzamos nuestro camino de fe por la Vida de Cristo, a través de Su Espíritu y así debemos seguir en nuestro peregrinaje. Servirlo, amarlo o tratar de obedecerlo por nosotros mismos es abominable a los ojos de nuestro Padre, todo es por Cristo y tenemos a nuestra disposición todo lo que es Él para esto (Romanos 11: 36).

Y aunque por fe nos hemos identificado con la muerte de nuestro Señor Jesús, creyendo que todo el cuerpo del pecado fue removido de nosotros, y que nuestro viejo hombre fue colgado en el madero (Romanos 6) y también por fe nos hemos identificado con Su Vida Resucitada, siendo considerados justos delante de Dios por la obra de Cristo, todavía hay elementos de la vieja creación que el Señor debe tratar con nosotros, pero ahora el Señor lo hace con base en la Justicia de Cristo y todo esto lo hace para conformarnos a la imagen de Su Hijo, porque es la naturaleza del Señor Jesús la que vence nuestra vieja naturaleza.

El Señor les habló muy claro que no debían tener alianzas con las naciones impías, ellos debían destruirlas por completo y mucho menos debían emparentar con ellos, no debían dar sus hijos a sus hijas, ni sus hijas a sus hijos,  porque serían desviados del Señor e irían tras sus dioses.  No era que Dios fuera intransigente, caprichoso y cruel, era que están naciones eran diabólicas y se habían mezclado con demonios, por eso debían ser totalmente exterminadas. Ellos tenían que destruir sus altares, sus esculturas, sus bosques deberían ser cortados, sus imágenes quebradas y sus dioses quemados, todo tenía que ser destruido, no algunas cosas, todo era todo.

Dios los había escogido para ser su especial tesoro, ellos eran su posesión, por amor los escogió, por ser una nación insignificante los miró el Señor (Deuteronomio 7: 6 – 8). El Señor les prometió que los bendeciría si guardaban Sus estatutos, Sus mandamientos y Sus derechos. Recordemos que las bendiciones de Dios podemos obtenerlas solo a través de la Vida de Cristo, Dios Padre está con nosotros en Cristo. Dios Padre amará a aquellos que aman a Su Hijo (Juan 16: 27).

Pero, aquí está el meollo del asunto. Pronto los hijos de Israel transgredieron este mandamiento y no hicieron lo que el Señor les ordenó. Y uno de ellos es el rey Salomón. He estado estudiando la vida de este rey y no lo hago para juzgarlo, sino para ver mi propio yo a través de él. Lo primero que hizo al ser nombrado rey fue casarse con la hija de Faraón, rey de Egipto, hizo una parentesco, algo que estaba prohibido por el Señor, como los vimos en Deuteronomio 7.

De ahí para adelante ya conocemos la historia, tuvo muchas princesas y concubinas, y todas ellas hicieron que su corazón se dividiera y se fuera tras dioses ajenos. Esto que hizo fue grave a los ojos del Señor. Qué fácil podemos desviarnos del propósito del Señor, si nos soltamos de la Vid y confiamos en nosotros mismos y le damos lugar a nuestra carne (Juan 15: 5).

“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” Gálatas 5:17 (Versión RVR 1960).

David, el padre del rey Salomón, fue un hombre conforme al corazón de Dios, pero enormemente afligido, fueron muchas las adversidades por las que tuvo que pasar; qué diferente de su hijo, dicen Las Escrituras que él tuvo reposo por todas partes, que ni adversarios ni mal encontró (1 Reyes 5: 4), solo hasta cuando Dios se le llenó la copa por su desobediencia, fue que el Señor le mando Sus aguijones.

Hermanos, las aflicciones son necesarias para salir de nuestra comodidad, porque cuando todo va bien, qué fácil es soltarnos de la mano del Señor, comenzamos a confiar en nosotros mismos, por eso el Señor envía adversidades, aflicciones, Sus correcciones, angustias y demás, porque todo eso nos llevará a depender del Señor sin soltarnos, comenzamos a tener una necesidad urgente de Su presencia. En Las Escrituras hemos leído acerca de  muchos siervos del Señor y de cómo fueron llevados a ser quebrantados en la profundidad de su alma y allí en la sombra, en la oscuridad de sus vidas, encontraron a Dios mismo. 

Estas siete naciones mayores y más fuertes que el pueblo de Israel representan la vida de Adán en nosotros, la vida de nuestra carne. Cuando estaba en las congregaciones religiosas siempre se me dijo que estas naciones representaban al diablo, y sí, también es verdad, pero hay un demonio más feroz, más fuerte y más asqueroso que debe ser mutilado de nosotros y ese demonio es nuestro propio yo. La carne es el vivir del viejo hombre, la vida del alma es la expresión del viejo hombre y el yo es la expresión de la vida del alma con toda su manera de pensar y de actuar.

Cuando se tiene la vida de Cristo se tiene que repudiar la vieja vida.  Si la vida de Cristo es nuestra vida ahora, la labor de Su Espíritu es acabarla por completo y Su Espíritu trabajará continuamente para que esto sea así, por eso debemos cooperar con Su Espíritu y no resistirnos a los fuegos de Sus tratos. Aunque seamos de Cristo y Cristo esté en nosotros, hay cosas que el Señor debe tratar con nosotros día a día, y aunque la carne ya no tiene poder sobre nosotros, ella siempre tratará de volver a su lugar.

Sin embargo, hay cosas que todavía están ocultas en nuestra vida, todavía el Señor debe aplicar Su corrección a ciertos asuntos de nuestra existencia, y si nosotros no permitimos al Señor acabar con esto, esto acabará con nosotros. Entre más no acercamos a la luz, más vemos las tinieblas en nosotros, entre más semejanza tenemos de Cristo, más vemos nuestra diferencia con Él. El Señor tratará toda la vida con las cosas que vienen arraigadas en la vida de Adán, es un trabajo del Señor amputar el yo y arrancar todo lo que no le agrada de nosotros, todo lo removible en nosotros tendrá que ser removido. El Señor les dijo que echaría de a poquitos delante de ellos a los gentiles (Deuteronomio 7: 22), así lo hace con nosotros, la muerte a nuestra propia vida es día a día a fuego lento.

El yo es muy sagaz y sutil, siempre quiere ganar, al yo le gusta llamar la atención, le gusta sentir lástima de sí mismo, le gusta hacerse la víctima, le gusta que todo gire alrededor de sus caprichos y antojos, le gusta hacer su voluntad, le gusta autosatisfacerse, es autosuficiente, no quiere perder, se quiere imponer, quiere llevar siempre la contraria,  no se quiere dejar gobernar, es implacable, tiene su propia manera de hacer las cosas, se cree el juez, es crítico por naturaleza, piensa a su manera, es hipócrita, es egoísta, se muere de envidia, es contencioso, lo embargan los celos, se miente a sí mismo, escucha su voz y cree que es la voz de Dios, porque se cree dios, se viste de espiritualidad y de religión para tapar su verdadero rostro, es decir la esencia del yo, su raíz es el orgullo (es el veneno de la raza de Adán y como dijo C.H. Spurgeon “el orgullo se viste de harapos”), realmente nuestro yo es asqueroso y hasta que no lo aborrezcamos con todo el corazón, el Señor no dejará de trabajar en nosotros.

Hay muchas cosas ocultas en nosotros que no conocemos. Hay cosas totalmente arraigadas en nosotros que necesitan ser expuestas para ser arrancadas desde sus raíces, nuestra carne debe ser desafiada por el Señor constantemente.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno (o antiguo, como en Jeremías 6:16)” Salmo 139: 23 – 24 (Versión JBS 2000).

 “El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; mas el Señor prueba los corazones” Proverbios 17: 3 (Versión JBS 2000).

A veces queremos salir del camino angosto, porque nos da miedo el trato personal de Dios con nuestra vida. Como Lot, le decimos al Señor “déjanos ir a nuestro Zoar”. Zoar significa “pequeño”, también significa “humillar, menoscabar”. Sin embargo, Dios no nos deja ir allá para salvar nuestra vida. Lot pensó que yéndose para allá iba a salvar su alma, pero el Señor dijo que el que quiera salvar su vida la perderá, y el que pierda su vida por causa de Él, la hallará (Mateo 10:39 -  Génesis 19: 20).

El Señor no avanzará en nosotros y con nosotros, hasta que no seamos abatidos y nos demos cuenta que en nosotros no hay nada bueno que acepte Dios Padre, por lo tanto, nos dejará habitando en cavernas hasta que aprendamos a escuchar Su voz y aprendamos que no hay nada aparte de Cristo y todo el propósito de Dios se basa en que Cristo sea revelado a nuestras vidas y que podamos ser conformados a Su imagen. Lot siempre estaba buscando el camino fácil, al igual que nuestra propia vida, el yo siempre se quiere resguardar, el camino estrecho no permitirá que nada de nosotros sobreviva.

Hay gentiles cananeos que todavía habitan en nosotros y tienen que ser desalojados sin piedad, hemos hecho alianzas con nuestra carne, le hemos cedido terreno y hemos dejado algunas cosas de ella, nos hemos emparentado de alguna forma con ella y esto desagrada el corazón de Dios. El Señor es tolerante y alarga la cuerda, pero en algún momento tirará de ella.  El Señor nos envía aflicciones para sacar a sus enemigos, para exponer nuestro yo y para aplicar Su corrección donde sea necesario, envía avispas.

La abeja pica una sola vez, pero la avispa pica numerosas veces porque su aguijón es liso. El Apóstol Pablo habló de su aguijón en la carne, el Señor tuvo que debilitar completamente a este hombre, para darle Su gran revelación (2 Corintios 12: 7 - 10). La avispa también se alimenta de carroña. Su picadura es dolorosa y deja un halo rojizo, pero no es mortal a menos que la persona sea alérgica.

Saben queridos hermanos, a veces quisiera retirarme a vivir a una isla o quizás a una montaña sin muchos problemas y sentarme a escribir oyendo solo el canto de los pájaros y con una taza de café a mi lado, sin ningún tipo de inconveniente; pero qué ilusa soy, muy irreal mi pensamiento.  Dios hace su trabajo en medio de gente complicada, de gente que nos causa dolor de cabeza, de circunstancias difíciles. A no ser que en la isla se unan todos los animales silvestres y me hagan la vida imposible o en la montaña me tope cada día con un enjambre de abejas o algo así.

Dios envía aflicciones cada día a nuestras vidas, Sus avispas aparecen cuando uno menos se lo espera y cómo incomodan a nuestra carne ¿verdad? Cada uno de nosotros tiene su propia avispa o avispas, porque ellas nos llevan a Él y hacen la labor de aniquilar todo lo que quede de la vida de Adán en nosotros.  

Puede ser un familiar muy querido, un hermanito en la fe, un amigo cercano a nuestro corazón, pero que nos hacen la vida un poco difícil, cruces muy pesadas de llevar, pican una y otra vez, no matan, pero dejan un dolor muy grande. O tal vez un vecino, ¡ay! esos sí que han sido mis aguijones durante los últimos años y cada vez que pienso que ya el Señor terminó conmigo, aparece otro vecino más cansón que el anterior, cuyo aguijón en más grande y hace salir el monstruo de la caverna que hay en mí y es como si el Señor  me dijera: “ahí está, te falta más”. Ay hermanos, qué bella labor de nuestro Señor, pero cómo duele. Gloria a Dios.

O quizás viene la avispa de la escasez, de recibir el sustento diario del Señor, sin esperar ninguna ayuda humana. O que me dicen de las avispas en el cuerpo, cuando no le duele a uno una cosa, le duele otra o aparece una enfermedad tras otra y así sucesivamente.

Las avispas desintegran nuestra propia vida, las aflicciones nos enternecen para escuchar la voz de Dios, nos hacen obedientes y sumisos al Señor y nos quebrantan de tal manera que podemos emanar el aroma de Cristo. Nos llevan a depender de Él y no de nuestra carne, sacan a luz nuestras tinieblas, nos llevan a una vida de total confianza y dependencia del Señor, para apoyarnos únicamente en Él y en nadie más, y nos llevan a ser semejantes a Cristo. Solo a través de estas aflicciones nuestra carne es mortificada y aniquilada.

“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. Hebreos 12: 11 (Versión RVR 1960).

Dios ha tenido que nublar nuestros horizontes de alguna manera y en algún momento de la vida, ha tenido que derribar nuestras ilusiones, sueños y expectativas, y ha tenido que afligirnos de muchas maneras, pero lo hace porque nos ama. Las avispas son enviadas por Él (Deuteronomio 7: 20), vienen de nuestro Buen Padre que sabe lo que hace, siempre para bien, nunca para mal.

Sé que esta palabra no es de aliento, porque todo esto conlleva vaciamiento, humillación, sufrimiento y quebrantamiento, pero es de suma importancia que como hijos de Dios la lleguemos a digerir, porque el Señor no nos dará nada que alimente nuestra carne ni para complacer y fortalecer nuestra vida natural, nada es nada. Pero hay una justificación para todo esto y el Señor puede entrar y justificarse, porque lo hace para que sea todo de Cristo y nada de nosotros.  Por eso es un proceso muy profundo y muy real.

Quiero dejarles un extracto de un escrito de T. Austin Sparks, que ayuda mucho a este tema, no soy seguidora de Austin, pero he encontrado en sus escritos centrados totalmente en Cristo, la guía del Espíritu Santo y el Señor los ha usado en este momento de mi vida para ser ese doble testigo de lo que Él me está hablando y han sido de bendición en medio del crisol de la aflicción.

“… Te he refinado, pero no como la plata. Te he probado en el horno del sufrimiento. (Isaías 48:10 GW). El horno de la aflicción es para aquellos que por la fe están en Cristo. ¿Qué pasa en el horno de la aflicción? ¿Qué es lo que se trata en el fuego? ¿Eres tú, y soy yo, refinado en el fuego? ¿Estás refinado en el fuego? ¿Soy refinado en el horno de la aflicción? ¡Yo digo que no! enfáticamente NO. Si decimos, "¡Sí!" Bien, veamos el horno de la aflicción, en el fuego con el metal en el crisol. ¿Qué está haciendo con ese metal? Bueno, dices, calienta el fuego intensamente y toda la inmundicia, la corrupción sale a la superficie; esto se quita, y cuando ese proceso se ha llevado a su fin, ¡queda oro puro! Entonces, si dices que eres tú o yo, tendrás que abandonar tu doctrina de la depravación total y tendrás que volver al lugar donde dices que hay algo bueno en nosotros, después de todo. ¡Tendrás que decir que hay cosas buenas y malas en nosotros, y el horno de la aflicción es sacarnos la maldad y dejar la bondad! ¿Es esa verdadera doctrina? ¡No! ¡El horno de la aflicción no es para sacar lo malo de nosotros, para dejar lo bueno que hay en nosotros y asegurarlo! Entonces, ¿cuál es su propósito? ¿Es para refinar a Cristo en nosotros? ¡No necesitamos discutir eso! ¡Cristo no necesita refinación! ¿Para qué sirve? ¡Es dividir entre lo que somos nosotros en la naturaleza caída, y lo que es Cristo, y deshacernos de uno para dar lugar al otro! El horno de la aflicción es la aplicación de la Cruz para deshacerse de ti y de mí, a fin de dejar todo el lugar para Cristo. Es la medida de Cristo que Dios busca, no para interponerse entre lo bueno y lo malo en nosotros, sino para interponerse entre lo que es Cristo y lo que somos nosotros mismos. Eso es lo que el Señor está haciendo. Él está para aumentar a Cristo, y para hacer eso tiene que desplazarnos a nosotros mismos, a la vieja creación. Es toda la medida de Cristo en este reino. El reino de Dios no va a ser el yo refinado, el yo reformado o cualquier tipo de parche del yo. Va a ser nada de sí mismo y todo de Cristo…“

“Señor descubre lo que hay en lo profundo de nuestro corazón, que todo lo que no sea semejanza a Cristo en nosotros sea arrancado sin piedad. Es un trabajo aniquilador y un proceso muy fuerte y doloroso, pero sabemos que tú lo harás con tu amor, nos rendimos a Ti para que lo hagas, gracias Señor, amén”.

Con amor, su hermana en Cristo.

LIBRADOS POR NUESTRA ADVERSIDAD Por Adriana Patricia



Cajicá - Cundinamarca

“Si tu ley no hubiera sido mi delicia, entonces habría perecido en mi tiempo de angustia” Salmo 119:92 (Versión AMP).

Fue la afirmación de un hombre conforme al corazón de Dios, pero enormemente afligido en muchos momentos de su vida; por eso en algunos salmos David decía: “Levántate oh Señor, respóndeme, no escondas tu rostro de mí”; en otros exclamaba: “acuérdate oh Señor de tu siervo que no hay quién salve”; en otros oraba desgarrado: “ven a mi socorro oh Señor en el día de mi angustia”. Y así David clamaba en muchos Salmos para que el Señor apareciera y lo ayudara. 

David fue el dulce cantor de Israel, pero fue a través de sus adversidades y de las aflicciones de su alma que este hombre llegó a ser ese dulce cantor y llegó a tener un corazón conforme al corazón de Dios.  

El Señor sabe cómo llamar nuestra atención, Dios sabe cómo hacer para que Su voz sea escuchada,  para hacernos ver a Cristo en una nueva revelación y en mayor profundidad.

Cuando llega la aflicción a nuestra vida, llámese como se llame, solo a través de la Vida de Cristo es posible hallar el consuelo, el descanso y el sentido para lo ocurrido. 

Una vez escuché una frase que decía: "Dios pone Sus palabras en tu corazón, para que cuando este se rompa, ellas caigan dentro de ti" y cuando la escuché, este versículo del Salmo 119 llegó a mi corazón, porque es en medio de estas tragedias que la Palabra de Dios llega a nosotros como agua en el desierto y vemos al Señor de una forma que no habríamos podido verlo si no fuera por estas adversidades que llegan a nuestras vidas.  

Escribió mi amigo Michael recientemente en su blog: 

"Él libra a los afligidos por su aflicción y abre su oído por la adversidad". (Job 36:15, ESV2011) 



¡Qué interesante verdad! Podríamos pensar que somos liberados de la aflicción por Él, lo que nos impide ser afligidos, pero no...Es en nuestras aflicciones que somos sanados. Todos conocemos ese versículo, "Por Su llaga estamos curados", pero ¿alguna vez has considerado que es Dios quien nos pone esas franjas del látigo? Leer hebreo cap. 12 de nuevo. Nuestro Padre "reprende y castiga a los que son Suyos y azota a los que son Sus hijos". Entonces, ve que Él nos libra de la aflicción por nuestra aflicción... somos curados por Sus heridas. 


Luego está esto de que Dios quiere que lo escuchemos. Dios afina nuestra audición poniéndonos a través de pruebas y adversidades. Cuando todo va por nuestro propio camino y nos sentimos cómodos, nuestros pensamientos están más a menudo ocupados con los placeres de este mundo, pero Dios quiere que permanezcamos con Él en lugares celestiales EN Cristo Jesús. Cuanto más sufrimos la adversidad, más nos damos cuenta de cuán vacía es esta vida y más buscamos aquello que NO SE PUEDE sacudir. En resumen, la adversidad abre nuestros oídos espirituales. 

El Señor permite nuestras aflicciones para conocer la realidad de nuestro corazón. A través del dolor el Señor podemos ver claramente nuestra naturaleza y llegamos a odiar realmente nuestra vida en Adán. Más que sanarnos él se quiere revelar a Sí mismo.

Dijo también Austin Sparks: 

"(...) El Señor se ha comprometido con nosotros, si somos sus hijos verdaderamente nacidos de nuevo. Él nos ha prometido que cada día y cada hora sabremos que Él está allí en nuestros corazones; pero Él nos ha dicho: "Estoy contigo ... nunca te dejaré ni te desampararé". Él nos apoyará espiritualmente desde arriba, si vivimos sobre esa base. Conoceremos el apoyo divino si reconocemos que el hombre no vive solo de pan, sino que vive del Señor  y su vida es la voluntad de Dios. A través de la prueba, la presión, la adversidad, el sufrimiento y la tristeza, el enemigo siempre está presionando con sugerencias de que usted no está en la voluntad del Señor, que debe haberse equivocado en alguna parte, que el Señor no está con usted. Le dice que se mire a sí mismo, a su propio estado, a la desgracia, a la debilidad, al hambre o a la sed, y dice que esto no puede significar que el Señor está con usted. A través de todo esto conoceremos el apoyo divino. El enemigo siempre está tratando de hacer que la mente acepte una duda en cuanto a la fidelidad de Dios y una vez que obtiene esa duda, ya habrá terminado. Pero el gran problema es que la iglesia, todos los miembros de Cristo, han sido llevados a un lugar donde Dios está comprometido, está apoyando, se revela y muestra su supremacía a través de ese instrumento. Satanás está en contra de eso y esa es la razón de todas estas sugerencias, insinuaciones y tentaciones. Satanás está en contra de la revelación de Dios y la manifestación de su supremacía a través de Su pueblo (...)".

Su fidelidad se extiende más allá de los cielos y a pesar de todo, tenemos que saber que Dios nos ama, aunque en el momento no nos parezca que es así. Recordemos las bellas palabras de nuestro Señor Jesús antes de ascender a la diestra de Su Padre: 

"... y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del siglo. Amén". Mateo 28:20

"Señor ayúdanos a verte en medio de nuestra adversidad, que tu ley sea nuestra delicia, que te encontremos a ti y nos apeguemos a tu presencia en medio de nuestras pruebas y aflicciones". Amén.

Su hermana en Cristo,

Adriana Patricia. 

LA NOSTALGIA DEL PASADO Por Adriana Patricia



Ayer mientras me alistaba para salir a mi terapia física, sentí una leve nostalgia, una nostalgia del pasado. En mi mente a veces pasan escenas del pasado y quisiera capturarlo para no dejarlo ir. A veces queremos que algo  especial que ocurrió en el pasado, se repita y ahí llega la nostalgia del pasado; dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Pero, Pablo en en su carta a los Filipenses dice:

"Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo al blanco, al premio del soberano llamamiento de Dios en Cristo Jesús". Filipenses 3: 13 - 14


Hermanos lo mejor está por venir, el presente es una preparación para lo que nos espera en el futuro. Todavía hay mucho por descubrir de la Vida de Cristo, Su Espíritu quiere revelarnos al Señor Jesucristo en mayor profundidad en el interior de nuestras vidas, todavía estamos en la superficie, todavía no sabemos nada. Hay mucho más del Señor que debemos conocer. Necesitamos experimentar cada vez más a Cristo, necesitamos cada día más de Él. 

Cada día Sus tratos con cada uno de nosotros, nos llevarán a una mayor revelación de Su vida en nuestro corazón. Cada día Su Luz debe iluminar nuestros corazones, para no quedarnos cortos en Su llamado. Puestos los ojos en Él, debemos correr esta carrera de la fe. 

"1 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una nube tan grande de testigos [que por fe han testificado de la verdad de la fidelidad absoluta de Dios], eliminando todo peso innecesario y el pecado que tan fácil y hábilmente nos enreda, huyamos con resistencia y persistencia activa la carrera que se nos presenta. 2[apartar la vista de todo lo que nos distraiga y] centrar nuestros ojos en Jesús, quien es el Autor y Perfeccionador de la fe [el primer incentivo para nuestra creencia y Aquel que lleva nuestra fe a la madurez], quien por el gozo [de cumplir la meta] puesta ante Él soportó la cruz, sin tener en cuenta la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios [revelando Su deidad, Su autoridad , y la finalización de su obra]". Hebreos 12: 1 - 2 (Versión AMP).

Podemos regresar al pasado en nuestra mente y evocarlo a través de nuestros gratos recuerdos, pero hay algo mucho mejor, y es poner nuestros ojos en Él para alcanzar a través de Su Vida lo que hace parte de Su propósito para Sus hijos. Dios quiere que finalice nuestra infancia espiritual y que lleguemos a Su madurez, para alcanzar la herencia en Cristo Jesús. Y para esto Él debe tener mayor gobierno en nuestras vidas, debe mutilar por completo nuestra carne, Su vida debe hacerse mayor espacio en nosotros y esto será obra de Su Espíritu en nuestras vidas.

Si el Señor no hace un milagro, posiblemente me harán cirugía y tendré cambio de rótula, así mismo, el Señor no está interesado en reparar el hombre viejo, Él va a exterminar por completo con nuestra naturaleza, para que sea Su naturaleza en nuestras vidas; mi rótula ya no aguanta más y se debe reemplazar. Es Su naturaleza o la mía, las dos no pueden cohabitar. Si es Su vida, la mía tiene que ser deshecha por completo. Si cooperamos con el Señor y aceptamos Su voluntad, el Señor hará esta obra en nosotros.

Debemos permitirle al Señor arrasar con todo nuestra vida natural, incluyendo todo lo que tiene que ver con nuestras arraigadas creencias y tradiciones religiosas.

Como dijo Austin Sparks:

"Tendremos que ser llevados hasta el final, cada vez al final de todo recurso humano, por cada conocimiento vivo del Señor que brotará de un punto muerto, el punto muerto del conocimiento y la capacidad humana; cada ascenso más alto en la vida espiritual, será por una nueva crisis de imposibilidad humana".

El pasado no volverá, pero lo mejor está por llegar, no nos perdamos ese momento, por estar entretenidos con las cosas de esta vida y del corazón.


"¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred pues de tal manera que lo toméis".  1 Corintios 9:24



Su hermana en Cristo Jesús,

Adriana Patricia.

sábado, 27 de abril de 2019

EXTRACTO DEL LIBRO DE LAS TINIEBLAS A SU LUZ ADMIRABLE Por Adriana Patricia

Les había quedado debiendo el extracto del nuevo libro, así que, ya está listo y aquí se los dejo. 

Además, quiero contarles que mi corazón está gozoso por la obra de Dios en la vida de alguien muy especial para mí. 

Este libro fue escrito y editado en medio de muchas pruebas, tanto en mi vida como en la vida de Martica, mi editora y diagramadora.  El Señor debe tener un propósito muy especial con este nuevo escrito, porque nació de Su corazón, tanto así, que Dios fue amorosamente severo con nosotras, para no dejar nada de nuestra carne en este libro, permitiendo que fuera solo Él en todo el proceso. Mientras pasábamos por el horno de fuego, el Señor trabajó en nuestro corazón. 

La biopsia que le hicieron recientemente salió benigna, para la Gloria de nuestro Señor. Fueron días duros de radioterapia y quimioterapia, pero el Señor fue fiel y la sostuvo y por Su infinita misericordia le ha regalado la salud. Nuestro Buen Dios todo lo puede. 

Infinitas gracias a todos los que nos acompañaron con sus oraciones. El Señor sabrá recompensarles. 

Les dejo esta pequeña lectura, mientras el Señor da la provisión para la impresión. 

Abrazos fraternales. 


viernes, 26 de abril de 2019

PROFUNDO MUY PROFUNDO Por Adriana Patricia

Hace un tiempo alguien me dijo que por qué no escribía de otra cosa, yo le respondí muy amablemente que yo escribía lo que el Espíritu me guiaba y que al Señor le obedecía. No sé lo que el hermano quiere que escriba, pero Dios me libre de escribir algo que no ha nacido del corazón de Dios o para agradar a los hombres endulzando sus oídos o los míos. Cuando usted lea que le estoy hablando bonito a su corazón, por favor, ore por mí, porque he caído de la gracia del Señor. Así que, esto es lo que el Señor ha estado hablando y Él conoce la razón por la cual reitera un asunto. 

Comencemos...

En frente de mi apartamento, algunos niños del conjunto hicieron un hueco en la tierra. La verdad, no sé lo que quieren encontrar, pero lo más curioso es que cavan y cavan cada vez más profundo y no se cansan, un poquito un día, al otro día otro poquito y así sucesivamente, espero que no se encuentren con algo desagradable. El Señor muy a menudo utiliza lo que veo en la vida cotidiana para enseñarme algún principio espiritual o para revelarme algo de Él y el Señor usó este trabajo arduo de los niños para enseñarme nuevamente. 

Dijo el rey David cuando su pecado fue descubierto y en profundo arrepentimiento lloró al Señor con dolor en su corazón: 

“He aquí, tú deseas la verdad en el ser más íntimo, y en la parte oculta [de mi corazón] me harás conocer sabiduría” Salmo 51:6 (Versión AMP).

En las partes íntimas, dice el hebreo, en lo más profundo, así es como Dios excava y excava,  va más y más abajo, hasta lo más interno de nuestro corazón, como aquellos niños con la tierra. El Señor se toma el trabajo de ir hasta lo más escondido y recóndito de nuestra vida para arrancar aquello que nos separa de Él y que no le agrada a Su corazón. 

Y para hacerlo Dios usa nuestros fracasos, errores y toda clase de dificultades de la vida diaria, porque el Señor no se va a quedar en la superficie con nosotros, Él irá hasta las partes más bajas de nuestra vida para alcanzar Su propósito.

El Señor no recibirá nada que provenga de nuestra vieja naturaleza, nuestra vida natural está destinada a morir y a desaparecer en Sus manos, seremos hechos cenizas en Su altar para alcanzar la madurez en el Señor Jesucristo. 

El Señor no permitirá que nada de nosotros sobreviva, todo deberá morir y cuando lleguemos al final de nosotros mismos y de nuestras fuerzas, cuando nos encontremos ante nuestra frágil humanidad, ante nuestros fracasos y errores que causan dolor en el corazón de Dios, ante nuestras fallas y traspasemos el mandamiento del Señor y hagamos lo malo, nos toparemos con la Gracia del Señor, pero el Señor tendrá que ir más adentro, más profundo y cavar hasta encontrar la raíz y arrancarla sin piedad, y allí mostrarnos Su infinita gracia, redención y misericordia con nuestras vidas. 

David se desgarró porque vio algo falso en su corazón ante los ojos de Dios, lo que él hizo desagradó enormemente al Señor, pero su pecado comenzó antes de su caída, se hizo el loco con respecto a algo, lo ocultó, lo maquilló, había algo que no era verdadero, hasta que fue expuesto y oró diciendo: “Tú amas la verdad en lo íntimo”.  

David llegó al punto de reconocer su impotencia absoluta y su inutilidad, se vio a sí mismo juzgado y dependiendo de la misericordia del Señor, sabía que en la ley de Dios el homicida debería morir irremediablemente:

“Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquier persona, que sufra la muerte”. Levítico 24:17 (Versión del Jubileo 2000).

Qué angustia la de este hombre, qué profunda ansiedad y desespero había en su corazón, solo podía apelar a la misericordia y a la gracia del Señor, por eso gimió y lloró con todo su ser. Cuando pienso en esto, se me revuelve el estómago y pienso en mi frágil humanidad, que Dios tenga misericordia de nosotros y no nos creamos tan perfectos. Necesitamos urgentemente ser salvos de nosotros mismos en la cotidianidad de nuestra vida. 

Dios ama la verdad en las partes más íntimas, Dios es el Dios de la verdad, Cristo es la Verdad y Su Espíritu es el Espíritu de la verdad. Cuánta mentira hay en nosotros, cuántas cosas tenemos guardadas en nuestro corazón hasta que nos son reveladas por la Luz de la Vida de Cristo. Podemos mentirle a los demás, podemos decirnos mentiras a nosotros mismos; no obstante, al Señor es imposible. Dios Padre trabaja incesantemente en nuestra vida para tener hijos conformes a la imagen de Su Hijo Jesucristo y va a hacer lo que tenga que hacer para que eso sea así, porque este es Su propósito. 

Toda mentira es abominable para el Señor, todo lo falso, todo lo hipócrita es aborrecido por el Señor, porque Él es la Verdad y el enemigo es padre de mentira. Y toda mentira en nosotros es lo que el Señor quiere desarraigar. 

David clamó desgarrado: 

“Crea en mí un corazón limpio, oh Dios, y renueva un espíritu recto y firme dentro de mí” Salmo 51:10 (Versión AMP).

“Mi [único] sacrificio [aceptable] a Dios es un espíritu quebrantado. Un corazón quebrantado y contrito [quebrantado de dolor por el pecado, completamente penitente], tal, oh Dios, no despreciarás”. Salmo 51:17 (Versión AMP).

Hay mucha falsedad en nuestro corazón, muchas máscaras recubren nuestra naturaleza, la adornamos y la maquillamos con maquillaje espiritual y religioso, acallamos la voz interna de Dios con todos nuestros ritos, nuestros ayunos, vigilias y con toda la actividad religiosa. Pero, a Dios no lo engañamos, entonces, ¿qué hace Él? cava profundo, nos desmorona, nos quebranta, nos desnuda y nos confronta, es decir nos rompe. 

Cuando Dios termina con nosotros no quedará nada oculto, todo habrá sido arrancado, cada raíz de nuestra vida natural quedará al descubierto y no permanecerá ya nada de nosotros. Hasta que no nos veamos como Dios nos ve, hasta que veamos la inmundicia de nuestra vida natural, hasta que aborrezcamos lo que somos en la vida de Adán, Dios no se detendrá, hasta que veamos nuestras obras como trapos de inmundicia Dios no dejará de ahondar. 

Debemos llegar al punto de odiar lo falso que hay en nosotros, como Dios lo odia, debemos llegar al punto de decir como David, yo amo lo que tú amas Señor y tú amas la verdad en lo íntimo. Si estamos parados frente a la Luz del Señor, nada quedará oculto y esto nos librará de engañarnos a nosotros mismos. 

“Señor abre nuestros ojos e ilumina todo punto ciego de nosotros, que nos veamos como tú nos ves, que aprendamos a juzgar los asuntos de nuestra vida como tú los juzgas sin minimizarlos, ábrenos los ojos y líbranos de ser engañados por nosotros mismos. Que aborrezcamos la falsedad de nuestro corazón, tanto como tú la aborreces y seamos librados de ella por la obra de tu Santo Espíritu”. Amén.

La luz del Señor es necesaria para no aparentar lo que no somos, ni para parecer lo que no es verdad, para no decir cosas que no son ciertas y que no vivimos en lo profundo de nuestro corazón. 

“Y procediendo, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo…” Hechos 9:3 (Versión Jubileo 2000).

Qué Gloriosa Luz la que iluminó la oscuridad de un religioso consumado, que esta misma Luz nos ilumine día tras día. 

Somos muy hábiles en ocultar nuestro verdadero yo, camuflamos muy bien lo que somos en Adán, porque nuestra naturaleza es muy perspicaz y a veces se oculta tras un velo de amabilidad, aparente prudencia, con algo de timidez y de reserva, pero dentro se esconde el monstruo de las cavernas. A veces se oculta tras la condescendencia y la aprobación callada, pero por dentro hay una furia interior, y entonces el yo se vuelve religioso para ocultar su verdadero rostro, como en aquella película “un día de furia”, en que el protagonista no aguanta más, se quita su máscara y comienza a matar a todo el mundo. 

Otras veces se disfraza de falsa humildad, pero por debajo hay una arrogancia inconmovible en el corazón. Otras veces se pone el vestido de falsa diplomacia, pero quizás detrás de eso se esconde el miedo y la cobardía por no querer enfrentar lo que debe ser enfrentado. En otros momentos el yo se disfraza de franqueza y sinceridad, pero detrás de bambalinas se esconde la tiranía y una profunda falta de compasión hacia los demás. Otras veces se encubre detrás de una falsa honestidad y de aparente perfección, pero la realidad es otra, todo es una mentira. 

Como aquella fábula en que la mentira y la verdad se encuentran. La mentira hace que la verdad se meta al lago con ella, y cuando la verdad está desnuda, la mentira sale y se pone su ropa.  

La vida natural tiene muchas fachadas y las encubre detrás de la religiosidad y la falsa espiritualidad. Ay hermanos si fuéramos totalmente sinceros ante el Señor, el Señor podría desnudarnos y revelarnos la verdad de nuestro corazón, para tratar con esas zorras pequeñas de nuestra vida que están dañando el fruto de Él.  Tenga en cuenta que estoy hablando a los creyentes en Cristo, no a los inconversos, así que, no piense en su vecino o en su familiar inconverso, pensemos en cada uno de nosotros. 

David ocultaba una confianza en sí mismo y una concupiscencia muy guardada en su corazón, hasta que tuvo que ser expuesto y de qué manera, y cuánto le costó. Que el Señor haga esta labor en nosotros, antes de que esto oculto haga estragos en nuestra vida espiritual y perdamos nuestra comunión con el Señor y más allá perdamos nuestra herencia. 

Cuando la Luz del Señor ilumina todo esto, las máscaras son arrancadas. Cuando el Señor saca a la luz eso que está escondido con sumo cuidado en nuestro ser, ahí comienza el Señor a tratar con nosotros querido hermano. 

Mis hermanos hay tanto que el Señor debe sacar a la luz, porque el Señor ama la verdad en lo íntimo. Este es un trabajo del Señor de toda la vida y entre más nos acercamos a su Luz, más vemos nuestra oscuridad y los tratos de Dios se ponen más intensos. Él va excavando de a poquitos, como aquellos niños, el Señor va alargando la cuerda, hasta que de un momento otro tira de la cuerda y nos confronta y expone lo que somos. 

El Señor se va volviendo más y más minucioso en Su búsqueda interna, y entre más nos acercamos al final de nuestra vida y al final de esta era, más duros se vuelven los tratos de Dios para sacar lo falso e hipócrita de nuestras vidas. 

Dios es bueno y fiel, pero es fuego consumidor y no va dejar pasar por alto nada. Dios juzga las cosas muy diferente a nosotros, Él las ve muy diferentes a nosotros, tenemos que llegar al punto de juzgar y ver las cosas como Dios las ve y las juzga, sin términos medios, sin tibieza y sin minimizarlas o excusarlas. Ay hermanos que el Señor nos ayude a no minimizarlas o excusarnos de algo que ante Él no tiene excusa. 

Lo que piensa el Señor es lo que debe importarnos, no la norma del mundo, nuestra prioridad es buscar al Señor acerca de los que piensa de nosotros o de tal asunto, debemos agradar al Señor y buscar Su aprobación, no la nuestra ni la de los hombres. 

Razonando con nuestra mente carnal no vamos a avanzar ni a llegar a ningún lado, es por la revelación interior de Su Espíritu, por la revelación de Cristo a nuestro corazón. El Espíritu Santo nos guiará a toda la verdad, porque Él es la verdad. Es la obra de Su Espíritu conformarnos a la imagen del Señor Jesucristo, transformándonos desde lo más interno de nuestras vidas. 

“Pero cuando viniere aquel Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir” Juan 16: 13 (Versión Jubileo 2000).

El Señor va a cavar muy profundo y va a arrancar todo lo falso y toda la vida natural, cueste lo que cueste, todo será derrumbado y expuesto por la Luz del Señor. 

No sé lo que encontrarán o lo que quieren encontrar estos chiquillos en su excavación, pero anhelo que el Señor encuentre lo que deba arrancar en mi vida, quiera el Señor que usted también lo desee y cuando eso suceda nada de nosotros quedará en pie, porque será removido todo lo que sea removible en nuestras vidas. Este es un trabajo muy duro, pero hecho por un Dios que nos ama con amor eterno y lo hace porque somos Sus Hijos. (Proverbios 3: 11 – 12 y Hebreos 12: 6 -8).  

“Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que solo permanezcan las cosas inconmovibles”. Hebreos 12:27 (Versión NTV).

CONTINUARÁ…