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REFORZANDO EL ABUSO ESPIRITUAL

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  Haz clic aquí para escuchar la versión en audio. No fue fácil escribir esta entrada de blog, pero soy consciente de la necesidad de decir la verdad y también soy consiente de que a la gente no siempre le gusta conocer la verdad. A veces somos como los niños cuando se tapan sus oídos y gritan: “No oigo nada, soy de palo, tengo orejas de pescado”. La realidad abre la puerta abruptamente y preferimos hacernos los locos. No queremos ver, porque la verdad duele, así que vemos lo que nos conviene. Como la fábula de la mentira y la verdad . La mentira se viste de verdad y todos danzamos con ella. ¿No es lo que vemos en esta tierra? La gente está ciega, mezclan las cosas de Dios con las cosas de este mundo, sus entendimientos están entenebrecidos. Y lo más triste, es que muchos están cerca de Dios y, sin embargo, están ciegos a la realidad. Como cuando Lázaro resucitó, él tenía la vida, pero sus ojos seguían vendados. Necesitamos que el Padre abra nuestros ojos, no importa cuánto llevemo...

UN CORAZÓN EN REPOSO

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[Versión en audio acá o en spotify ] ¿Te has sentado con Dios en las cenizas de tus planes o anhelos? ¿Has dejado que Él te encuentre en medio de esos pedazos rotos de tus sueños? Yo lo he hecho muchas veces, he tenido que dejar a sus pies aquello que pensaba que era lo mejor para mí y aceptar lo que Él había preparado para mi vida. Como sucedió en la vida de Moisés. Moisés se despertó esa mañana como siempre, tomó su café y se fue a sus labores. Llevaba cuarenta años apacentando las ovejas de su suegro, cuando tuvo que huir por matar a un capataz egipcio. Y estando en su rutinaria labor, se encontró con Dios en un zarzal que ardía en fuego y no se consumía. Le pareció extraño aquel suceso y se acercó. Se tuvo que quitar las sandalias de sus pies, porque estaba pisando un terreno sagrado, y escuchó a Aquel que le hablaba desde esa zarza ardiente. Y, en ese momento, las reglas del juego cambiaron para él. Como escribió Mark Buchanan: El lapso entre la vida tal como las deseamos y la vi...

LECCIONES DE UNA DESPEDIDA

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Esta fue la carta virtual que escribí para mis suscriptores unos días después del fallecimiento de mi tía, hace exactamente un año. Y quise compartirla en este blog, con la esperanza que sea de bendición para aquellos que necesiten estas palabras. ****** Hoy te escribo con el corazón roto, pero en la más profunda paz y esperanza que solo el Señor puede otorgar. Estoy tan agradecida con Él por su bondad con mi tía y con mi familia. Dios fue más que bueno. Su fidelidad y misericordia siempre superan todas nuestras expectativas, incluso en los momentos de mayor dolor e incertidumbre. He pasado por esto una y otra vez, y cada vez aprendo más cosas de Dios, de mí misma y de los demás. La vida es de contrastes y de profundos aprendizajes. Claro está que, si te tomas el tiempo de observar detenidamente y callar, y si te dejas enseñar. Las experiencias pueden ser parecidas y hacen parte del hecho de estar vivos, pero la realidad es que no todos aprenden, algunos pasan la materia raspando o van...

DANZANDO EN LA TORMENTA

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Las tormentas me persiguen y siempre me toman desprevenida. Un día me sorprendió en medio del mar. Ese pequeño barco se agitaba salvajemente, parecía que se iba a partir. Todos los que íbamos ahí parecíamos pollitos mojados, mientras el guía nos decía, con una gran sonrisa, que nos levantáramos para ver la belleza de la isla de San Andrés. Yo me puse en pie, titiritando de frío, pero lo único que vi fue la lluvia y los fuertes vientos que levantaban las olas y los truenos que resplandecían a lo lejos. Fue un gran susto. Y el año pasado, mientras esperaba mi transporte, comenzaron a caer unas pocas gotas y, de un momento a otro, la lluvia se acrecentó, con granizo y un frío intenso. Los árboles comenzaron a moverse, de tal manera, que pensé que se iban a caer. Y en menos de nada, la lluvia se fue, el viento se calmó, los árboles se aquietaron y todo se quedó en silencio. Así son las tormentas de la vida, llegan de repente, te mojan, te despeinan, sientes un frío aterrador, mientras escu...