Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2019

LA GRAN TRAGEDIA DEL CORAZÓN Por Adriana Patricia

Imagen
Permanece en mí y yo en ti...Juan 15:4 (Versión ESV) Deléitate en el Señor...Salmo 37:4 (Versión ESV) ...entonces te deleitarás en el Señor...Isaías 58:14 (Versión ESV)  Hijo del hombre [Ezequiel], he aquí, te quito el deseo de tus ojos [tu esposa] de un solo golpe. Sin embargo, no llorarás ni te lamentarás, ni correrán tus lágrimas. Ezequiel 24:16 (Versión AMPC) Cuando el Señor me guió a escribir este artículo, lo pospuse por un buen tiempo, siempre tengo la idea tonta que al Señor se le va a olvidar. Pero, la insistencia de Dios y Su deseo de enseñarme fueron más grandes. Realmente no necesité ponerme en los zapatos de este profeta de antaño Ezequiel, porque yo perdí el deleite de mis ojos de un solo golpe, solo que a él no se le permitió llorar su tragedia. Imagíneselo por un instante, cierre sus ojos y piense en alguien muy querido para usted, alguien que ame con todo el corazón y por favor, no se "espiritualice" en este momento, realmente piense en

EL PASO DE LOS AÑOS…UNA BREVE REFLEXIÓN Por Adriana Patricia

Imagen
Foto tomada por Jennifer Cárdenas Hace poco recordé con cariño, a un anciano muy precioso, yo era muy joven, tenía tan solo 20 años e iba a su casa cada sábado a estudiar con él la Biblia.  Este anciano era muy dulce, su sencillez, su humildad y su amor por el Señor realmente tocaron mi vida. Yo iba a enseñarle la Biblia, pero él con su vida me enseñaba más que toda la teología del mundo. Yo era joven e inmadura en todos los aspectos; sin embargo, Dios me permitía ir para que aprendiera de él, aunque yo creía que él aprendía de mí.  Tenía que caminar muchas cuadras para llegar a su casa y la calle era muy empinada, llegaba siempre con la lengua afuera y él me tenía jugo de guayaba; su esposa tenía cáncer, ella ya había perdido una de sus piernas a causa de su enfermedad y necesitaba de oxígeno porque su cáncer había hecho metástasis, ella desde su alcoba escuchaba atenta la enseñanza del día. Nunca escuché una queja por parte de ellos ni un reclamo al Señor, a pesar de