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Mostrando entradas de febrero, 2018

GOTAS DE LLUVIA - QUE MI GRACIA SEA SUFICIENTE PARA TI Por Adriana Patricia

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“Y me ha dicho: Bástate mi gracia…” 2 Corintios 12: 9  Aquella mañana cuando mis piernas fallaron y no podía moverlas, me senté en el borde de mi cama llorando, tratando de agarrar algo del piso que se me había caído, en ese momento oí la voz del Señor a mi corazón que me dijo: “Que mi Gracia sea suficiente para ti”.  Días atrás había recibido la noticia que mi columna tendría solo 15 años de vida útil, el médico lo dijo mirando mi resonancia magnética, en ese instante no pude contener mis lágrimas frente a él. Tenía 39 años, haciendo cuentas, a los 54 años iba a estar, según él, en una silla de ruedas.  Desde niña había dedicado mi vida a Cristo, desde mis diez años comencé en la infancia misionera y la idea de una silla de ruedas era algo impensable para mí, ya había perdido mucho y también iba perder la posibilidad de caminar, de defenderme por mí misma y quizás postrada en una cama. ¿Cómo iba servirle a Cristo lo que me faltara de años desde una silla ...

EN MEDIO DE LA AFLICCIÓN Por Adriana Patricia

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“Por tanto di: Así dijo el señor DIOS: Aunque los he echado lejos entre los gentiles, y los he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde llegaren” Ezequiel 11:16. Ezequiel estaba exiliado en Babilonia junto a los cautivos del pueblo de Israel. Hombres como él y como Daniel, con corazón para Dios también fueron llevados allí. “Acuérdate que Jesús el Cristo, resucitó de los muertos, el cual fue de la simiente de David, conforme a mi Evangelio; en el que sufro trabajo, hasta las prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa” 2 Timoteo 2: 8 – 9. Pablo estaba prisionero por causa de la predicación del evangelio.De perseguidor, pasó a ser perseguido.  Este es el precio de seguir a Cristo, este es el precio de buscar un corazón limpio para Dios. Este es el yugo del yo.  Pero hay un consuelo grandísimo, el Señor cuida de sus hijos, el Señor nos consuela en todas y cada una de nuestras tri...