EL COSTO DE OBEDECER
Cuando obedeces al Señor, esa obediencia a veces te causará muchos problemas y la gente te hará a un lado, y en algunas ocasiones, te odiará por ello. Oír su voz tiene un costo bastante alto. Perderás popularidad, amigos y hasta familia. En 2 Reyes capítulo 11, encontramos a una mujer que obedeció: Josabet. Ella fue la esposa del sacerdote Joiada, hija del rey Joram y hermana de Ocozías. Y Dios la llamó a una misión arriesgada, una que le podía costar su vida, debía esconder a Joás, hijo de Ocozías, para que fuera el rey de Judá; ya que Atalía, la madre de Ocozías, al morir Jehú, destruyó a toda la simiente real de la casa de Judá. Esta mujer obró de acuerdo a lo que había en su corazón. Persiguió la vida y no la muerte. Y desafió a su familia. Ella podía morir, pero se arriesgó, porque Dios estaba con ella. Fue fiel al Señor y esto lo demostró al esconder a Joás, el futuro rey de Judá. Como escribió Joe Misek: Es posible que no podamos escapar de ciertas circunstancias. La fidelidad p...