POR AMOR O POR TEMOR


Foto tomada de pixabay.com

[Haz clic aquí para escuchar la versión en audio]

En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. 1 Juan 4: 18 NTV

¿Te acuerdas que cuando éramos niños nos amenazaban con el coco para que nos portáramos bien? Nuestros padres lo hicieron con buenas razones, pero no fue lo correcto.  Los niños que son motivados por el miedo de adolescentes son rebeldes.

De la misma manera, la religión es experta en llenar de miedo a las personas. Se sacan los versículos fuera de su contexto para amenazarlas. El miedo trae manipulación y Jesús nunca quiso que nuestra relación con Él y con su Padre fuera de esta manera. Si haces esto o aquello te vas al infierno, pero si haces esto o lo otro te vas al cielo. Si das esta cantidad de dinero serás próspero o próspera y si no lo haces caerás en la pobreza. Y así, por años, hemos basado nuestra relación con Dios por temor y no por amor. Los líderes religiosos han sido expertos en manipular nuestro comportamiento a través de la culpa y del miedo; sin embargo, esto genera cambios solo a corto plazo, porque el miedo nunca traerá cambios de adentro hacia afuera.

El niño cuando crece y se da cuenta que el coco no se lo comió, entonces desobedece más y hace lo que quiere. La manipulación afecta nuestra relación con Dios y con los demás, y esto no es sano, es enfermizo. Destruye nuestra autonomía y la capacidad que Dios nos ha dado de elegir. Él desea que lo sigamos por amor, no porque nos manipulan para que lo hagamos, no por simples obligaciones religiosas. El amor por el Señor o por los demás no puede ser producto de la fuerza. Dios anhela que lo conozcamos y nos acerquemos a Él, no por temor, sino porque nos ama y se deleita en nosotros. (Ver 1 Juan 4).

Lo amamos porque Él nos amó primero y no hicimos nada para merecer ese amor. Esto no depende de nuestro desempeño, depende de su naturaleza, pues Dios es amor (1 Juan 4: 8). Por eso Juan no tuvo miedo al estar cerca de la cruz con las mujeres y la madre del Señor, por eso se recostó en el pecho de Jesús, sin temor a ser rechazado o desaprobado. El amor echa fuera el temor y él conoció el amor de su Maestro. El amor no nos hace huir de Él, incluso en nuestros peores desastres. Amarlo, nos hace correr a sus brazos.

La relación de amor con Dios es la que transforma nuestro corazón, no una relación basada en el miedo, la amenaza o la manipulación. Sí, nuestro pecado nos aleja de Él, pero El Señor nos ama tanto que, si nos acercamos a Él, aun con un corazón oscuro y hecho pedazos, Él nos limpia de todo pecado y nos restaura.

La ley fue una medida temporal hasta que Cristo apareciera para transformarnos por el poder de su amor.  El cáncer no se cura con aspirinas, así como nuestra alma no es conquistada con sermones de terror. Se comercializa con el miedo, vivimos atrapados en esa camisa de fuerza y eso a largo plazo no transforma a nadie. El miedo nos aleja del Padre. Acordémonos de Adán y Eva, sintieron temor y se escondieron de Aquel que caminaba con ellos a la luz del día, como se camina junto a un amigo.

Pablo, el apóstol, reconoció que habiendo querido ser perfecto a través de su legalismo, se hizo más pecador. En el exterior, se conformaba a la ley de Dios, pero por dentro era un hipócrita, lleno de orgullo y de odio hacia todo aquel que amenazaba sus intereses religiosos, convirtiéndose en un asesino de cristianos. El amor perfecto de Jesús hizo en él, lo que nunca pudo hacer su legalismo.

¿Alguna vez has tratado de ganarte el amor de alguien? Es desgastante ¿verdad? Quizás de tus padres, de tu cónyuge o de tus ingratos hijos. No tienes que ganarte el amor de Dios, Él ya te ama. El servicio no es una excusa para ganarte su amor, Dios no está llenando listas de chequeos o llevando cuentas contigo. Él no está respirándote en la nuca para ver si ya hiciste tus deberes espirituales, no está esperando tomar la lección del día para rajarte. Esto es un descanso para tu alma. El temor al juicio o al infierno no es motivante, pero vivir en el amor del Padre, es la experiencia más enriquecedora que tendrás y logrará los resultados que Él espera en ti. No llegarás más adentro en la vida de Jesús si lo sigues solo por miedo.

Si sufriste de abuso parental en tu niñez, si alguno de tus padres fue tirano contigo, puede que tu imagen del Señor esté desfigurada, es por esto que necesitas que el Señor te revele la grandeza de su amor por ti. No necesitas ganar lo que ya tienes por Cristo Jesús. La salvación es por gracia y vivir la vida con el Señor también es por gracia. No podemos alcanzar por nuestro esfuerzo humano lo que solo Cristo puede hacer por el poder de su vida. Así de sencillo. Punto.

Muchas personas se han acercado a mí a través de los años para decirme que tienen miedo de no alcanzar la medida de Cristo, que se equivocaron, que fracasaron y que se sienten descalificadas delante de Dios. Están llenas de temor y yo lo comprendo, en el pasado esa fue la forma como me relacioné con el Señor. Los líderes a los que yo seguía a ciegas, eran tiranos y abusaron espiritualmente de mí, entonces la imagen que tenía del Señor estaba desenfocada. Entonces, solo tienes que descansar en su amor por ti, su amor es más grande que tus errores y fracasos.

Su amor es el que nos transforma y ese amor no se desvanece con el paso de los años, nadie que conozca la gracia de Jesús podrá ser el mismo. Cuando te encuentras con Cristo en el camino, algo cambia en ti. Jesús te ama y quiere que te acerques como te acercarías a un amigo, y quiere que lo hagas, estés como estés, el Señor te está esperando con los brazos abiertos.

Cuánto más vivas en su amor, más limpieza experimentarás. Dios no es el Dios que nos han pintado, no anda enojado, con el ceño fruncido todo el tiempo. Como creyentes vivimos como niños no amados, como perrito asustado esperando que el dueño levante la mano para golpearlo. Nos acercamos a Dios como si tuviera el látigo listo para darnos azotes cada vez que fracasamos. Jesús nos mostró a un Padre que nos ama y nos invita a una relación con Él para transformarnos. Y sí, seremos corregidos, porque el Padre que ama disciplina a sus hijos, pero lo hará con base en su amor y en su misericordia. Y esta es la batalla más grande que tenemos en nuestra vida con Jesús, estar seguros de su afecto por nosotros.

Me duele escuchar a las personas inseguras, temerosas, con incertidumbre, porque yo también viví así mi vida cristiana en el pasado, pero no es la manera cómo Jesús quiere que veamos a su Padre. No tenemos que apaciguar a un Dios iracundo, Él no es el dios del trueno, es el Dios que vino a morir por nosotros y a resucitar para darnos vida en abundancia. El Señor dio su vida para demostrarnos que solo el amor transforma. No somos los hijos de un padre tirano, somos los hijos de nuestro Abba.

Abba es la transliteración griega del arameo que significa "mi padre". Y es un término que posee un alto grado de cercanía y de reverencia, una expresión tierna que denota un afecto cálido y una confianza filial. Tomado de la Biblia NET (New English Translation).

Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos. Ahora lo llamamos «Abba, Padre». Romanos 8: 15 NTV

No estamos tratando de congraciarnos con el Padre para que no nos haga daño. Él ve nuestros fracasos y, sin embargo, no se desilusiona de nosotros. Somos hijos e hijas por Jesús, nuestro Señor. No tienes que vivir fingiendo alguien que no eres, Dios te ama con todas tus luces y sombras. Y te ama tanto que quiere transformarte y llevarte a la estatura de la plenitud de su Hijo. Déjate amar por el Señor, descansa en sus brazos y déjalo hacer su trabajo en ti. Dios está buscando una relación contigo, no tus deberes religiosos.

Por muchos años, vi como predicadores le daban golpes a las personas con la Biblia desde el púlpito (de manera figurada), las atemorizaban y luego las manipulaban para que actuaran de cierta manera. Muchas personas fueron avergonzadas, maldecidas y llamadas a cuenta desde ese mismo púlpito. Este no es el corazón del Padre. El Salmo 23 en el versículo 4, dice: "Tu vara y tu cayado me infundirán aliento". La vara no es para las ovejas, la vara es para los depredadores. Y el cayado es para guiarlas, confortarlas y tranquilizarlas.

Jesús nos enseñó cómo orar: “Padre nuestro…”. Eso es relación. Dios no está midiendo tu desempeño, Dios quiere hallar a su Hijo en ti y eso le bastará. Lamentablemente, hemos tenido más formación en nuestras vidas en religión que en relación. Nos cuesta relacionarnos con Dios, porque nos gustan más las reglas a seguir y las normas cristianizadas y maquilladas como espirituales impuestas por los hombres, que tener una relación íntima con Él. Pero es una relación la que transformará tu vida, la que arrasará el pecado en ti, la que limpiará tu corazón día a día, la que formará los frutos de Él en tu interior, la que te llevará a amar a los demás.

Déjalo vivir su vida en ti, descansa en su amor y tu vida cristiana dará un giro absoluto, tu vida se revolucionará de tal manera, que no podrás ser el mismo nunca más. Cuando tengas miedo, siéntate con Jesús en ese miedo y permítele que te revele su amor. Hay algo que aún no hemos visto de su amor, por eso todavía hay temor. Yo estoy aprendiendo esta vida, estoy aprendiendo a caminar este camino relacional, no ha sido fácil, pero puedo decir que ha marcado mi vida como nunca lo marcó la religión. No lo tengo todo resuelto, todavía lucho con muchas cosas, pero su amor ha marcado mi viaje y el saber que Dios se deleita en mí y que mi compañía le agrada, ha hecho la diferencia.

No te concentres en tus miedos, concéntrate en Él, percibe su presencia en las circunstancias de tu vida, observa la manera cómo Dios hace las cosas, que es muy diferente a lo que tú puedas idear. La vida con Él es tan distinta. Hemos creado a un Dios a nuestra imagen y eso nos ha desviado por completo de verlo como Él quiere que lo veamos, nuestros miedos se irán disipando en la medida que experimentemos más de su amor. El miedo nos hace trabajar duro para demostrarle que valemos, pero el amor nos enseña a confiar en su obra en nosotros. La gracia no nos da excusas para seguir viviendo nuestras vidas bajo el rigor de nuestros propios deseos e intereses, la gracia nos hace libres para amarlo y dejarnos tratar el corazón y cada día ser un poquito más como Él.

No solo ama a Dios, déjate amar por Él, esto será lo más transformador que experimentarás. Cristo en ti es la esperanza de gloria, es la fuerza que te levanta, es la voz que te guía, es la sabiduría que te ayuda a navegar en tus circunstancias, es el ancla que te mantiene firme, es tu puerto seguro, su corazón es un lugar calientito en donde habitar. Y esto no lo producirás nunca por ti mismo. Separados de Él nada podemos hacer. Una relación de amor toma tiempo, mucho tiempo, no es de la noche a la mañana, pero es el mejor tiempo invertido que podrás tener, nada más vale la pena. Vivir atrapados en el miedo, es vivir una vida miserable.

Somos hijos amados de Dios Padre y Él se deleita en nosotros, a pesar de toda nuestra humanidad. Que esta verdad se grabe en nuestro corazón y nos ayude en este viaje de la vida y en las circunstancias difíciles por las cuales estemos atravesando hoy.

Hasta la próxima publicación.

A.L.

Comentarios

Entradas populares de este blog

NO DESPERTAR AL AMOR HASTA QUE EL SEÑOR QUIERA Por Adriana Patricia

SACANDO A LOS ÍDOLOS DE DEBAJO DE NUESTRAS FALDAS Por Adriana Patricia

EUNUCOS PARA EL REY Por Adriana Patricia