REFORZANDO EL ABUSO ESPIRITUAL
¿No es lo que vemos en esta tierra? La gente está ciega, mezclan las cosas de Dios con las cosas de este mundo, sus entendimientos están entenebrecidos. Y lo más triste, es que muchos están cerca de Dios y, sin embargo, están ciegos a la realidad. Como cuando Lázaro resucitó, él tenía la vida, pero sus ojos seguían vendados. Necesitamos que el Padre abra nuestros ojos, no importa cuánto llevemos caminando con Dios, todavía hay puntos ciegos que oscurecen nuestra visión.
Y el tema de hoy es acerca del abuso espiritual. Y deseo compartir esta publicación para que veas y para que te identifiques, si también has caminado por este sendero fangoso. Y este tema está tan arraigado en mí porque soy una sobreviviente, yo caminé por el trauma del abuso espiritual, viví mi duelo, sané por su gracia y encontré esperanza en mi Buen Pastor. Y por esto, hay una carga en mi corazón por aquellos que han vivido también estas experiencias. Al principio, no sabía que había sido abusada, estaba ciega y en estado de negación (¿cómo podría suceder esto entre el pueblo de Dios?), siempre creí que algo malo había en mí y no en la institución, hasta que el Padre abrió mis ojos. Ver es un milagro. Y solo Él puede abrir los ojos de los ciegos, no debemos intentarlo por nuestra propia cuenta, quedaremos heridos y frustrados. Ver es solo obra de Dios. Y no sabía cómo etiquetar todo lo que había vivido, hasta que después de mucho tiempo, supe que todo esto se llamaba “abuso espiritual”.
Y antes de comenzar quiero decirte algo, la Ekklesía, es la niña más hermosa del mundo, frase del autor Gene Edwards. La Ekklesía para Dios son todas las personas que le pertenecen y que están en cualquier parte de esta tierra. Él está preparando una novia para su Hijo para que al final de esta era, sea su esposa, quien reine con Él. Pero la Ekklesía no es una institución religiosa, es un organismo vivo (la Ekklesía en el primer siglo no era un edificio de iglesia ni un servicio de dos horas el sábado o el domingo por la mañana, era una comunidad viva y activa las 24 horas del día, de los 7 días de la semana) y el Padre ama con todo su corazón a la Ekklesía y su deseo es entregarla a su Hijo; por eso Cristo dio su vida por ella, porque ella será el resplandor de su gloria por la eternidad. Pero muchas personas no entienden bien la diferencia y confunden a la Ekklesía con la institución (iglesia) y no son lo mismo.
Y por no comprender bien la diferencia, se crea un caldo de cultivo para el abuso, porque se debe proteger a toda costa este sistema para salvaguardar los intereses de quienes buscan prolongarlo y alimentarlo, abusando de las personas y exigiendo lealtad absoluta basados en la manipulación de Las Escrituras y en el control de las personas. El asunto del abuso espiritual no es cualquier cosa y nosotros podemos estar reforzándolo cuando callamos, cuando tenemos orejas de pescado y cuando volteamos a mirar para otro lado. Como escribió Katelyn Beaty:
"Cuando una iglesia cree que es la protagonista de la historia de Dios, es fácil ignorar las señales de enfermedad y abuso entre ella. Se considera que las personas que expresan preocupaciones sobre cómo la institución trata a los vulnerables, se oponen no sólo a la iglesia sino también a Dios".
Y estas palabras son reales, pues aquellos que denuncian los abusos dentro de la iglesia (institución) son etiquetados como rebeldes y expulsados sin el derecho de defenderse. Y en algunos lugares son maldecidos.
Existen muchos rasgos que indican que un ministerio, congregación o iglesia son espiritualmente abusivos y no nos damos cuenta de esto con facilidad. Recuerda, la mentira se viste de verdad. Los depredadores son fáciles para engañar, la religión es experta en resguardar este tipo de cosas tóxicas y no nos damos cuenta hasta que estamos enfermos, cansados, hastiados, abrumados, confundidos, rotos por dentro o hasta que nuestras relaciones externas sufren. Podemos ser maltratados y abusados, pero no nos damos cuenta porque las personas son hábiles en la manipulación y en el control con base en su liderazgo y porque son diestros en torcer la Palabra de Dios y sacar versículos de su contexto.
Hoy deseo que veas algo de luz con respecto a las prácticas manipuladoras, controladoras e insanas de muchos lugares y de personas con liderazgo. Negarnos a ver, creer que estamos juzgando, tratar de ocultarlo, pretender que no es verdad y que la gente miente por resentida, agrega más confusión, dolor e ira a las personas que han sido maltratadas, humilladas y abusadas espiritualmente, añaden más sal a la herida de personas que sufren en silencio el trauma del abuso espiritual.
Y todo esto nace del orgullo humano, del deseo de ser reconocidos y aprobados, de la necesidad de armar reinos propios y de controlar a las masas para que ellas se encarguen de satisfacer intereses propios. Estos pastores y líderes exigen un trato especial y derrochan el dinero. Silencian a las personas y las satanizan. Si ellos pasan por pruebas y dificultades es porque satanás los está atacando, pero si son los demás que pasan por pruebas, significa que están en pecado. Se rodean de personas que viven adulándolos. El reino de Dios en ellos es un reino personal, son los sultanes de su pequeño imperio, viven en un continuo culto a su personalidad carismática, que muchas veces esconde su narcisismo. Promueven su agenda y sus programas, mas no la agenda de Dios.
No somos inmunes al engaño y tampoco somos inmunes al orgullo, así que cualquiera de nosotros puede caer en esto. La popularidad gangrena nuestra alma y eso es un gran peligro, y aún más peligroso es retorcer Las Escrituras para nuestros propios intereses, para usar a los demás para nuestro beneficio. Cuando comenzamos a exigir que nos sirvan en vez de servir, estamos abofeteando el rostro de nuestro Señor quien tomó forma de siervo y se negó a Sí mismo. El poder nos seduce y nos embriaga, el control nos ciega y la manipulación nos intoxica. Y nosotros somos culpables, porque hemos reforzado el abuso espiritual al participar en el culto a la personalidad, hemos puesto calles de honor y tapete rojo debajo de los pies de pastores y líderes que se creen celebridades. Pero déjame decirte que nadie está por encima de nadie, todos somos hermanos (hermanos en griego es adelfós, que significa del mismo útero, hermanos muy parecidos, como gemelos), hijos del mismo Padre. Los líderes y pastores cumplen una función y su labor no es una profesión. (Mateo 20: 26 – 28)
“Y vino Palabra del SEÑOR a mí, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles a los pastores: Así dijo el Señor DIOS: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿Los pastores no apacientan las ovejas? Coméis la leche, y os vestís de la lana; la gruesa degolláis, no apacentáis las ovejas. No fortalecisteis las flacas, ni curasteis la enferma; no ligasteis la perniquebrada, ni tornasteis la amontada, ni buscasteis la perdida; sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia; y están derramadas por falta de pastor; y fueron para ser comidas de toda bestia del campo, y fueron esparcidas. Y anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron derramadas mis ovejas, y no hubo quien buscare, ni quien requiriere. Por tanto, pastores, oíd palabra del SEÑOR: Vivo yo, dijo el Señor DIOS, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser comidas de toda bestia del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas”. Ezequiel 34: 1 - 8
Nuestro Señor Jesús dejó su comodidad, caminó por esas calles polvorientas con sus pies llenos de tierra, dejó la plenitud del cielo para vivir de forma sencilla, para rescatarnos y para darnos vida en abundancia. Su ministerio comenzó con hombres y mujeres comunes y corrientes, gente quebrantada y defectuosa, y los restauró para poner patas arriba este mundo. Podemos estar idolatrando a personas y a lugares, y no darnos cuenta, porque la idolatría es sutil al corazón. Dios necesita gente común, como tú y como yo, gente que dé su lealtad absoluta a Cristo, gente que lo ame y lo siga por donde vaya, para que sirvan sin ser vistos, para que traigan su reino a través de sus propias vidas, como cartas vivientes, que sean el púlpito y la predicación, cuyas vidas revelen el glorioso nombre de Jesús a un mundo roto y oscurecido por el pecado. Dios quiere que le honremos sin tanta jactancia.
Y es por causa del abuso espiritual que hay gente que no quiere saber nada de Dios. Esconder el abuso y taparlo como el gato con sus heces no le hace bien a nadie. Ocultarlo hace más daño que sacarlo amorosamente a la luz. No podemos permitir que los poderosos sean escuchados y las víctimas sean amordazadas y acusadas de rebeldes. Es hora de hablar y no callar, es hora de traer luz a las tinieblas que cubren la cristiandad, es hora de dignificar a las víctimas que están sufriendo el trauma del abuso espiritual, como yo lo viví. Debemos defender a las víctimas contra aquellos que alaban a Jesús mientras controlan y manipulan a otros. Jesús está del lado de las víctimas. Dios busca justicia y nosotros también deberíamos buscarla al darle voz a estas historias, al escuchar a estas personas y buscar restaurarlas. Debemos sentarnos con ellas en el dolor y llorar con ellas. Las personas no van a recordar lo que les dices, sino lo que haces por ellas en medio de su dolor. (Efesios 5: 8 -11).
No somos un número más en la estadística de la asistencia a la iglesia, no estamos allí solo para llenar un sobre de diezmos, no servimos a los intereses de unos pocos. El Señor murió por nosotros y Él nos ha dado valor por la vida de Cristo que ahora habita en nosotros por su Santo Espíritu. Si amamos a la Ekklesía del Señor, si honramos el Cuerpo de Cristo, diremos la verdad en amor, aunque nos cueste, aunque nos denigren y hablen mal de nosotros, el Señor nos defenderá en su momento. No podemos juzgar los motivos del corazón, pero sí podemos ver lo que hacen las personas y podemos ver el daño que están causando. Ellos se sienten amenazados cuando la gente habla, porque su imperio está basado en ellos mismos, no en la palabra de Dios. La verdad sacude los cimientos de su reinos individuales y de sus agendas propias.
En estos sistemas, el ego es quien toma el control, son narcisistas heridos que reclaman atención y esto es como una droga para ellos, peor que la heroína. Y reúnen gente a su alrededor para ser adorados, aprobados y para que les sirvan. Nuestra relación con nuestros hermanos es horizontal, nunca vertical, pero estos sistemas de pirámides (como las pirámides de Egipto) explotan a los que están en el nivel más bajo. Y todos tenemos que encajar en ese molde, un molde hecho de ladrillo y cemento (Génesis 11:3), porque es así como se mantiene el control y el poder, además porque su ego lo necesita. Desangran a las personas con sentimientos de culpa y llamados de lealtad. Usan la palabra “compromiso”, para hacer que la gente se comprometa con ellos, pero en Las Escrituras la palabra “comprometerse” no tiene un contexto de unos hacia otros, sino de un compromiso hacia Dios. La rendición de cuentas es hacia el Señor, nunca dice que hay que rendir cuentas a los demás. La Biblia nos insta a amarnos los unos a otros, a soportarnos los unos a los otros, a orar unos por otros, a llevar las cargas unos a otros, pero nunca se nos dice que debemos comprometernos unos a otros, hacer esto prepara el terreno para el abuso. La gente que quiere usarnos y sacarnos dinero, pedirá que confiemos en ellos, pero la confianza no se exige, se gana. Y la confianza se puede perder en un segundo. (2 Pedro 2: 1 – 3)
Estos pastores y líderes que abusan, han tomado el lugar de Cristo, han explotado a las personas para servir a su visión y no a la visión de Dios. Como escribió Wayne Jacobsen:
“Las amistades reales son orgánicas y, por lo tanto, desafían todos los intentos de encajarnos en un modelo único para todos. Las normas, las rutinas y los rituales son los pilares de la religión, no de las relaciones. Las personas que lideran grupos religiosos se concentrarán en obedecer la autoridad, rendir cuentas, cumplir con los estándares mediante el esfuerzo humano, encontrar fallas, enfrentar el fracaso y culpar a los demás. En resumen, conformarse a estas cosas puede ser bastante doloroso, especialmente para aquellos que no tienen mucha fuerza de voluntad. La gente sabe instintivamente que las actividades religiosas añaden estrés y tensión al viaje en lugar de ayudarlas a conocer mejor a Dios. Por eso Pablo nos dijo una y otra vez que no tuviéramos nada que ver con personas que querían mandar a otros, incluso si su objetivo era lograr una mayor justicia”.
La Ekklesía es una comunidad basada la libertad del Espíritu, es una comunidad de transformación, en donde las personas tienen la libertad de crecer, madurar y de encontrar el amor de Jesús que cambia la forma para relacionarse entre sí. Las personas en la Ekklesía se aman, no se controlan entre ellas. (2 corintios 3: 17).
Te comparto algunos rasgos que la escritora Mary DeMuth destaca como los principales en ministerios abusivos. Y te pido que huyas cuando veas estos rasgos en lugares o en personas:
1. Tienen una visión distorsionada del respeto. Olvidan el simple adagio de que el respeto se gana, no se concede. Los líderes abusivos exigen respeto sin habérselo ganado con una vida buena y honesta.
2. Exigen lealtad como prueba de la lealtad del seguidor a Cristo. Es a su manera o de ninguna manera. Y si un seguidor se desvía, es culpable de desviarse de Jesús.
3. Usan un lenguaje exclusivo. “Somos el único ministerio que realmente sigue a Jesús”. “Tenemos toda la teología correcta”. Creen que su forma de hacer las cosas, pensar teológicamente o manejar el ministerio y la iglesia es la única forma correcta. Todos los demás están equivocados o son estúpidamente ingenuos.
4. Crean una cultura de miedo y vergüenza. A menudo no hay gracia para alguien que no cumple con las expectativas de la iglesia o del ministerio. Y si alguien se sale de las reglas a menudo tácitas, los líderes lo avergüenzan para que las cumpla. Los líderes no pueden admitir el fracaso, pero a menudo buscan el fracaso en los demás y usan ese conocimiento para mantenerlos atemorizados y cautivos. A menudo citan pasajes de las Escrituras acerca de no tocar al ungido de Dios o presentar acusaciones contra un anciano. Sin embargo, a menudo confrontan el pecado en otros, particularmente en aquellos que plantean cuestiones bíblicas legítimas. O hacen que su círculo de influencia asuma esta tarea, silenciando a los críticos.
5. Suelen tener un líder carismático al timón que comienza bien, pero cae en la arrogancia, el perfeccionismo y el orgullo. Cuando un líder puede comenzar siendo afable e interesado en los problemas de los demás, eventualmente se retira a un pequeño grupo de personas y se aísla de las necesidades de los demás. Estos ministerios e iglesias albergan un culto a la personalidad, lo que significa que, si la figura central del ministerio o iglesia se fuera, la entidad colapsaría, ya que dependía completamente de una persona para mantener el lugar unido.
6. Cultivan la dependencia de un líder o líderes para obtener información espiritual. No se fomenta el discipulado personal. A menudo, la Biblia se deja de lado a menos que el líder principal la esté enseñando.
7. Exigen la servidumbre ciega de sus seguidores, pero viven vidas prestigiosas y privilegiadas. Viven apartados de sus seguidores y justifican su derroche material como el favor y la aprobación de Dios en su ministerio. A diferencia de las instrucciones de Jesús de tomar el último asiento, a menudo toman el primer asiento en los eventos y cortejan a otros para que les concedan privilegios. Por lo general, persiguen la riqueza, a cualquier costo y, a menudo, a expensas de las mismas personas que pastorean.
8. Se protegen de las críticas colocando personas a su alrededor cuya única lealtad es hacia el líder. Estos líderes e iglesias ven a quienes plantean cuestiones legítimas como enemigos. Aquellos que alguna vez fueron amigos/aliados se convierten rápidamente en enemigos una vez que surge una inquietud. A veces, estas personas son desterradas, se les dice que guarden silencio o se las avergüenza hasta que se someten.
9. Se aferran al desempeño exterior, pero rechazan la auténtica espiritualidad. Colocan cargas sobre los seguidores para que actúen de cierta manera, se vistan de manera aceptable y tengan un estilo de vida aceptable, pero a menudo demuestran libertinaje, codicia y adicciones descontroladas a puertas cerradas.
10. Utilizan la exclusividad para la lealtad. Los seguidores cercanos al líder o a los líderes se sienten afortunados. Todos los demás están afuera, aunque a menudo anhelan estar en ese círculo interno. Si alguien en el círculo interno habla sobre abusos, faltas de carácter, actos ilegales o mano dura, ese miembro de adentro inmediatamente se traslada a un extraño. El miedo a perder su estatus especial a menudo impide que los de adentro se expresen.
Y te digo que tienes permitido huir de un lugar así, tienes permitido ponerte en pie y salir de un sermón que utiliza Las Escrituras y a Dios para manipularte y controlarte. Si nos negamos a apoyar a estas iglesias y a estos liderazgos, las cosas pueden cambiar. Dios quiere que seas libre y que encuentres en tu viaje con Él, personas seguras, sanas y llenas de su amor, que comparten tu misma pasión por Jesús. Él mismo te llevará a estar cerca de personas así, Él sabe quiénes hacen parte de su familia, Su Espíritu te dirá quiénes son tus hermanos y hermanas en Él. Recuerda, Él es el verdadero Pastor de las ovejas. Una institución que abusa espiritualmente de sus miembros no está representando al Señor y lo más probable es que su presencia ya no esté en ese lugar. Al Señor le duele esto y a nosotros debería dolernos también.
Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio! ¡Mira hasta dónde has caído! Vuélvete a mí y haz las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, vendré y quitaré tu candelabro de su lugar entre las iglesias. Apocalipsis 2: 4 - 5 NTV
En Su libertad,
A.L.

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