DESILUSIONADOS POR DIOS Por Adriana Patricia



Desilusionados Por Dios

¿Alguna vez se ha sentido usted desilusionado por Dios? Es normal que experimentemos desilusiones de la gente que nos rodea, nuestra familia y amigos íntimos a veces son quienes nos causan las heridas más profundas en nuestra vida. Y nos desilusionamos porque esperamos muchas cosas de los demás, nuestras expectativas son altas y cuando no son satisfechas se produce la insatisfacción y la desilusión. Pero, cuando es el Señor quien la causa, eso es otra voz.

Lo he vivido en mi caminar con el Señor a lo largo de estos 31 años y lo he leído en muchas de las experiencias bíblicas que quedaron registradas. Esas historias fueron plasmadas por el Señor para que nosotros aprendiéramos acerca de los caminos de Él, para que no nos escandalicemos en Él ni Él se convierta en un tropiezo para nosotros. 

“Estas cosas os he hablado, para que no os escandalicéis” Juan 16:1

“Y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí” Mateo 11:6 (RVR 1960)

Porque en esta escuela del Espíritu muchas veces seremos desencantados por el Señor para aprender a decir: “QUE NO SE HAGA COMO YO QUIERO, SINO COMO TU QUIERAS”.

El Señor no actúa de acuerdo a nuestros estándares y parámetros ni a nuestras concepciones. La vida nos enseña que hay momentos en donde se pierde y en otros se gana, pero a veces esas pérdidas son ocasionadas por el Señor y eso nos pone la piel de gallina y hace doler el corazón. Y ahí nos toca pronunciar unas sencillas palabras, pero que cuestan a nuestra humanidad y que golpean fuertemente el yo en gran manera: “QUE TU PERFECTA VOLUNTAD SEA HECHA EN MI VIDA”. 

Muchos hombres de Dios fueron decepcionados en su humanidad por el Señor. Muchos clamaron y desearon morirse, porque simplemente Dios no llenó sus expectativas y no actuó como ellos esperaban. Pensar y meditar en esos testimonios de vida me ha ayudado cuando me he sentido decepcionada por mi Señor muchas veces, y sin hallar repuestas a mis oraciones y a mis preguntas, cuando el mismo Dios me ha metido en un laberinto y encima apaga la luz y no puedo encontrar la salida. Me siento identificada con estas historias porque fueron reales, de hombres y mujeres de carne y hueso que amaban al Señor profundamente, pero que un día se encontraron con la negativa de Dios o con que simplemente Jesús no hizo nada y se hizo el distraído.

Cuando Jesús estuvo en la tierra en algunas ocasiones lo buscaban y no lo encontraban, estaba según ellos donde no debía estar, llegaba a la hora que menos se esperaba, a algunos sanaba y a otros no, un día los alimentaba otros días no, llegó tarde y Lázaro murió, ¡y que decepción para Martha y María!, ¡si hubieras estado aquí! fueron sus palabras; su madre buscándolo y Él hablando con los principales de la sinagoga, y sus palabras fueron “estoy en los negocios de mi padre”, cuantas veces en toda su vida en esta tierra no habrá hecho lo mismo con la gente o con su familia, simplemente estaba en los negocios de Su padre. 

Puedo comprender a Elías desilusionado porque Dios no evitó que Jezabel lo persiguiera, así que huyó y sus palabras conmovieron mis entrañas “quita mi vida que no soy mejor que mis padres” una profunda depresión llegó a su vida y se acostó debajo del enebro.

Y mientras dormía, me imagino que a causa de su tristeza, un ángel le despertó y encontró una torta cocida en las ascuas, porque para ser pan para otros debemos ser cocidos en el fuego de Dios, por eso la desilusión es permitida por el Señor, para que aprendamos a depender solo de Aquel que tiene el control absoluto del pequeño universo de nuestra vida. 

“¿Quién midió las aguas con su puño; y aderezó los cielos con su palmo; y con tres dedos apañó el polvo de la tierra; y pesó los montes con balanza, y los collados con peso? Isaías 40:12, si el Señor hace esto ¿Cómo no creer que nuestra vida está puesta en sus manos?.

También puedo entender la desilusión de Jonás al no ver la destrucción de Nínive;  Nínive quizás se merecía ser destruida, era cuna del paganismo, capital de Asiria, llena de encantamientos y astrología, era una ciudad sanguinaria, pero se arrepintieron y Dios detuvo el juicio en ese momento, y Jonás se sintió completamente desilusionado y sus palabras fueron “porque mejor es la muerte que la vida”;  los del barco que iban con Jonás entendieron más lo que a nosotros nos cuesta entender como hijos de Dios “Porque tú Señor has hecho como has querido” Jonás 1:14. El Señor hace como Él quiere.

Puedo sentir la desilusión de Jairo,  Jesús no salió corriendo para sanar a su hija, sino que se tomó el tiempo y además se detuvo para ver quién le había tocado y hasta que no halló a la mujer no se quedó tranquilo, puedo ver a Jairo en extremo impaciente, me imagino que deseaba que Jesús se deshiciera de la multitud y corriera a su casa, ¿y qué pasó? su hija murió; quizás en el camino a casa de Jairo, Jesús guardó silencio y Jairo con el dolor punzando su corazón, y tal vez pensando “mi hija murió y Jesús en vez de haber corrido, simplemente se detuvo y se distrajo”; pero Cristo nunca llega tarde y las cosas se hacen en Su tiempo y a Su manera,  Jesús levantó a su hija cuando quiso, no cuando Jairo quiso.

Juan tal vez lo esperaba en la cárcel, apesadumbrado en su noche oscura y Jesús no fue a abrazarlo y a darle palmaditas en la espalda para decirle "tranquilo que cuando te quiten la cabeza despertarás en el paraíso", no, Él no salió corriendo a visitarlo.

Oraciones que no son contestadas, oraciones que son contestadas cuando Dios lo quiere y no cuando las esperamos, deseos negados, pérdidas y sueños rotos y las únicas palabras de Jesús son “Carga tu cruz, niégate y sígueme”, es decir, no digas nada y simplemente CREE “Jesús le dice: ¿No te he dicho que si creyeres, verás la gloria de Dios? Juan 11:40.

Elisabeth Elliot dijo: “Es en la vida, en el mundo real, aquí abajo donde las cosas suceden y no funcionan, que los justos deben vivir por fe. Cuando estamos francamente decepcionados por el modo en que en el Dios en quien confiamos ha manejado las cosas, cuando lo que sucedió no era lo que queríamos, entonces las declaraciones como "No se haga mi voluntad, sino la tuya" tienen un significado poderoso”.

Ahí es cuando la fe de Él llega para afirmarnos que Él es nuestra ROCA, Jesús es el Hijo de Dios,  es nuestro Rey y Señor y nada sucede por casualidad, Dios tiene el control de todo, es Su Providencia Divina que sostiene nuestras vidas, Su Soberanía absoluta sostiene nuestros corazones en esta hora. Es cuando debemos aprender por Su Espíritu Santo a reposar en Él y en Sus tiempos “En tu mano están mis tiempos” decía el salmista en el Salmo 31:15. Alma mía espera al Señor “Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; si, espera al Señor” Salmo 27:14 y no olvides ninguno de sus beneficios “Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios” Salmo 103:2.

¡Cuánto tardó el Señor en acordarse de José! y lo dejo allí en el cárcel; Dios nos prueba en Sus negaciones, Sus tardanzas y Sus silencios, en sus NO por respuestas, cuando vemos que el mundo obtiene lo que a nosotros se nos ha negado, es ahí cuando somos PROBADOS Y PULIDOS.

Es ahí cuando el Señor espera que como hijos obedientes y mansos, bajemos nuestra cabeza y nos rindamos a Sus designios; pero cuando nos enojamos con el Señor y pataleamos como niños caprichosos, el enemigo siembra amargura en nuestro corazón para que nos alejemos del Señor en vez de correr tras Él a pesar de sus decisiones en nuestras vidas, huimos y cogemos el primer barco que nos encontramos, huyendo de la presencia del Señor; o como aquel joven rico que no pudo seguir a Jesús porque le pareció que el costo era muy alto y prefirió irse, aunque Jesús lo amó,  él simplemente se dio medio vuelta y se fue.

Si te sientes desilusionado(a) amado(a) hermano(a), corre a los brazos del Señor, no importa que no entiendas Sus movimientos y las intenciones de Su corazón, déjate caer en los brazos de Él, déjate corregir, calla ante Su presencia y espera al Señor. Sencillamente deja que Él haga en ti conforme a Su voluntad, Él sabe lo que hace, Él es Dios, ríndete y desiste, Reposa en el Señor. 

“Calla ante el Señor, y espera en él…” Salmo 37: 7ª

“Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo; echando toda vuestra solicitud en él; porque él tiene cuidado de vosotros. Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna por Jesús el Cristo, después que hubiereis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, confirme, corrobore y establezca. A él sea gloria e imperio para siempre. Amén” 1 de Pedro 5: 6 - 11

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