SOTENIDOS EN LA INCERTIDUMBRE


Y él se levantará para dirigir a su rebaño con la fuerza del Señor y con la majestad del nombre del Señor su Dios. Entonces su pueblo vivirá allí tranquilo, porque él es exaltado con honores en todas partes. Y él será la fuente de paz. Miqueas 5: 4 - 5 NTV

Jesús es nuestra única fuente de paz en medio de la incertidumbre de nuestros días. Lo único cierto es Él. (Isaías 9: 6). 

Nuestra tranquilidad depende de que Él tiene el control, no en que las circunstancias nos favorezcan. La vida es incierta, la comodidad que podemos disfrutar hoy, se puede disolver en un instante, las adversidades del ayer son reemplazadas por nuevas. Nuestro lugar tranquilo y seguro es su presencia. (Esto me lo digo a mí misma en medio de mucha incertidumbre).

La ansiedad se instala en nuestros corazones cuando pensamos en un futuro que no ha llegado. Cuando nos preocupamos por cosas que aún no han acontecido, de inmediato perdemos la paz. Pero es imposible prever lo que pasará, las cosas que tienen que suceder, sucederán y no podremos hacer nada al respecto. 

Preocuparnos por el mañana solo nos causará desasosiego y depresión. El futuro nuestro y el de nuestra familia no está en nuestras manos, nada depende de nosotros. Su cuidado y su guía amorosa es lo único que tenemos. Y a veces por estar tan preocupados por el futuro, nos podemos perder de aquello que el Señor quiere hacer hoy en nosotros y a través de nosotros. El mañana llegará y tendremos su fuerza y su sabiduría para enfrentarlo. Su gracia es suficiente hoy. 

Escribió Austin Sparks:

Una de las cosas que a muchos nos falta es este descanso, o, dicho de otro modo, lo que tanto nos caracteriza es la inquietud, la ansiedad, la incertidumbre y todo aquello que es justo lo contrario de la seguridad serena, la confianza serena, el espíritu, la actitud y la atmósfera que siempre dice: "No te preocupes, no te inquietes, todo está bien". Algo que nuestro gran enemigo siempre intenta hacer es perturbar eso, destruirlo, robarnos eso, agitarnos, inquietarnos, presionarnos, acosarnos; cualquier cosa que nos robe nuestro descanso o nos impida entrar en él.

¿Pero cómo aprendemos a confiar en Jesús? Lo hacemos detrás de la trinchera, en momentos inciertos y en circunstancias adversas, en medio de crisis y tragedias que no podemos controlar, cuando lo vemos actuar en formas que nunca esperamos o que nunca imaginamos.

Estar en paz en momentos inciertos, solo depende de nuestro descanso en Él, en esa confianza ciega a su guía. Caminamos entre la penumbra confiados en que Él nos lleva de su mano y que es la antorcha que ilumina nuestro sendero. El Padre nos dio a Cristo y en Él lo tenemos todo, buscar algo o alguien más, es perder la paz.

Y edificó allí Gedeón altar al SEÑOR, al que llamó El SEÑOR es la Paz (YHWH-salom); el cual dura hasta hoy en Ofra de los abiezeritas. Jueces 6: 24

Gedeón estaba en un momento de gran incertidumbre, al igual que podemos estar nosotros hoy. Pero cuando edificó el altar, su incertidumbre fue transformada en fortaleza. Y todo lo que surgió después en la vida de Gedeón y todo lo que llegó a hacer, fue por ese altar, porque comprendió que su paz estaba en Dios y que la victoria se encontraba en una confianza acérrima en Él. Y el nombre que le dio Gedeón al altar, juega en una armonía perfecta con las tranquilizadoras palabras que el Señor le dio a él:

Y el SEÑOR le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Jueces 6: 23

Nuestra confianza en Él desplazará la frustración que sentimos cuando Dios no hace lo que esperamos que haga. El calor de su paz derretirá nuestra incertidumbre. Y saber que Él nos conoce mejor que cualquier otra persona y que conoce mejor todo lo que acontece a nuestro alrededor, nos ayudará a vivir tranquilos y seguros en lo incierto. 

Dios nos llama a estar en este instante presente, nos invita a no pensar obsesivamente en el futuro. Él desea que confiemos en su amor y en su cuidado para nosotros, y nos convida a rendir nuestra ansiedad ante lo que pueda acontecer en el mañana. Él es nuestro ayer, nuestro hoy y nuestro futuro. Si Jesús está presente, las cosas pueden cambiar en un instante, pues no es cuestión de las circunstancias o del tiempo, todo depende de Él. ¿Acaso no fue lo que le dijo a Marta ante la muerte de su hermano? 

Le dice Jesús: YO SOY la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Juan 11: 25 - 26

Descansar en Dios y rendirnos en su altar, evitará que nos comamos la uñas por la ansiedad, evitará que tomemos decisiones apresuradas guiados por nuestra preocupación y nos evitará un infarto antes de tiempo por cosas que solo están en nuestra cabeza. 

Y mientras llega el mañana, dejemos que su vida tome forma en nosotros y que nuestro corazón sea transformado, permitamos que Él obre a través nuestro para que los demás conozcan el inmenso amor del Padre a través de su Hijo Jesucristo.   

 Paz a ti. 

A.L

Comentarios

Entradas populares de este blog

NO DESPERTAR AL AMOR HASTA QUE EL SEÑOR QUIERA Por Adriana Patricia

SACANDO A LOS ÍDOLOS DE DEBAJO DE NUESTRAS FALDAS Por Adriana Patricia

EUNUCOS PARA EL REY Por Adriana Patricia