EL VERDADERO AYUNO: COME Y BEBE, PERO NO SALGAS DE TU CELDA

¿Se complace Dios en nuestros sacrificios más que en nuestra obediencia? NO y mil veces NO. Ver 1 Samuel 15:22

La obediencia es más importante que todos los sacrificios que podamos hacer para Dios. Y uno de estos sacrificios que más practicamos para Dios, es el ayuno, entendiéndolo como dejar de comer. No estoy diciendo que no debamos ayunar, siempre y cuando esa sea la perfecta voluntad de Dios y siempre y cuando no sea para canjear con Dios algún beneficio propio. 

Pero lo que más le agrada al Señor es nuestra OBEDIENCIA. Obedecemos a Dios en las grandes decisiones de la vida, le dejamos a Él tomar las riendas de los acontecimientos grandes; pero, ¿que hay de esas cosas pequeñas en nuestras existencias? Las decisiones más pequeñas de nuestra vida, por muy ínfimas que parezcan a los ojos de los demás y quizás a nuestros propios ojos, también deben ser pasadas por el filtro de la voluntad de Dios, como si fueran las decisiones mas trascendentales de nuestra vida. Para Dios esas decisiones pequeñas son tan importantes para Él, como las grandes. Al Señor se le deja decidir por todo o por nada, no es "fifty, fifty", no es "toma Señor mis cosas grandes y decide tú, que yo me encargo de lo pequeño". Es todo o nada.

¿De qué nos sirve el sacrificio de ayunar u otros sacrificios más, si no estamos obedeciendo? 

Esta enseñanza sencilla llamó mucho mi atención. La compartió mi amigo Chema en su blog. Espero que sea de mucha edificación para su vida como lo fue para la mía. 


EL VERDADERO AYUNO: Come y bebe, pero no salgas de tu celda.


EL VERDADERO AYUNO
(Isaías 58)

"Come y bebe pero no salgas de tu celda", les decía Evagrio Póntico a los monjes iniciados en su camino de perfección; este es el verdadero ayuno.

Dios ha marcado una serie de circunstancias, vicisitudes y acontecimientos en tu vida para acercarte a Él y de ti depende decir sí o no. Lo que ocurre es que esta disyuntiva ni siquiera nos la planteamos, nos hacemos los sordos y queremos cambiar por nosotros mismos, intentando ser lo que no somos y haciendo lo que no debemos hacer. Tomamos la iniciativa y corremos como locos pero en dirección opuesta.

Hacemos todo aquello que entendemos y podemos hacer, ayunamos, asistimos a seminarios, nos llenamos las cabezotas de letras y doctrinas, nos aprendemos de carrerilla el sistema para el culto, para las reuniones de casa, para las conferencias y estudiamos como hacerlo lo mejor posible. Perdemos los pies yendo de conferencia en conferencia, intentamos aparentar felicidad, gozo, espiritualidad, hermandad y deseos de Dios, pero somos incapaces de mantenernos en la CELDA.

Me dirás ¿qué es la celda?

La celda es la voluntad de Dios para tu vida con el fin de satisfacer el corazón de Dios y no el tuyo.

Dios tal vez te está apretando económicamente:

-No te esfuerces yendo contracorriente.
-No pidas un crédito.
-No pidas prestado, ni cuentes lo mal que lo estás pasando.
-Lava tu cara y sonríe (entonces tendrás recompensa).
-Simplemente aguanta, soporta la prueba y espera en Dios; todo está medido. Espera y no seas como Saúl (1ª Sam. 13).

Dios tal vez quiera que aprendas a no vindicarte:

-No intentes hacerte valer delante de nadie.
-No argumentes para sostener tu honorabilidad.
-No intentes aparentar ni humildad ni grandeza, sé natural.
-Si te habla mal tu esposa, no intentes hacer valer tu posición de esposo, sólo espera, confía, calla y Él hará.
-Si se porta mal tu esposo contigo, trátalo como a tu señor y verás que arrugadito y mansito se queda y lo enamoradísimo de ti que va a estar.
-Si odias a tu jefe, humíllate y considera que es la autoridad que Dios te ha puesto y míralo, respétalo y haz para él las cosas como si fueran para el Dios que tanto amas.

Todo esto es ayuno.

¿No te aprecian en la congregación, no aprecian tu valía, no te tienen en cuenta?

-No intentes ganar simpatías siendo antinatural.
-No finjas, no seas hipócrita.
-Por otro lado tampoco creas que no vales para nada y te dediques a admirar y a alabar los dones de los otros, simplemente considérate uno que Dios trajo al camino y que tu don es tan necesario como el que más; sólo abre los oídos de tu corazón y mantente en la celda.

Dios tal vez quiera que no te defiendas ante las ofensas. ¡Huyyy, esto si que es ayuno! cuanta gracia hace falta para aprobar en esto, pero ten por seguro que si estás dispuesto a obedecer vendrán las ofensas y con ellas la gracia para humillarte y para estarte quietito.
-Si te subestiman, te menosprecian, te hablan con cara de perdonavidas, si no te saludan, si te hacen el vacío y te quedas solo cuando todos están muy unidos y felices de volver a verse y parece que no existes ..., tómalo como el latigazo que te lleva a la muerte y abraza tu cruz. Dios tal vez quiera que aprendas a dominar tu mente. Esto es la guerra, es el campo de batalla contra el enemigo. No des rienda suelta a tus pensamientos o pronto te enredarán, córtalos y llévalos cautivos a la obediencia a Cristo. Controla y examina el origen y a donde te pueden llevar esos pensamientos ..., no caigas en la trampa del orgullo.
-Critícate a ti mismo antes que a los demás.
-No hagas planes para arreglar ni cambiar nada, simplemente estate quieto, y si has de arreglar algo, que sea tu relación íntima con el Señor.
-No mires más afuera, permanece en tu celda, Dios tal vez quiera que te pongas en orden y no debas nada a nadie; en esto pienso que cada cual sabrá lo que debe, sólo que no lo hemos de demorar y ser diligentes. Ten la actitud de corazón de no deber nada que no sea amar los hermanos.

Dios tal vez quiera, y esto es lo mas difícil, que te estés quieto:
-Pe pe, pero ¿cómo que me esté quieto?¿No he de laborar para Dios? ¿No he de vencer? ¿No he de cambiar? ¿No he de orar, de reunirme, de alabar, de leer la biblia y literatura espiritual, etc., etc.?
Come y bebe, decía Evagrio, pero no salgas de tu celda.
¿De qué vale, orar-leer, orar-reunirte, estudiar, leer, invocar, , asistir a las conferencias ..., si no eres capaz de aceptar las circunstancias que Dios ha preparado para ti? Siento decirte que solo vale para calmar tu conciencia, pero para nada más; para crearte una fantasía ilusoria creyendo que estás haciendo la voluntad de Dios, pero, al contrario, te está alejando de ella; no por que esté mal hacer todas estas cosas, que nadie me malinterprete, sino porque nos sirven como tapadera a nuestro incumplimiento de acercarnos confiadamente al Trono de la Gracia y así recibir al Cristo que nos sature, nos haga rebosar y se extienda en todos, para que así el cuerpo funcione desde la cabeza y no desde los métodos humanos, con los que empobrecemos y paralizamos la obra de Dios.
Somos capaces de estar dos horas de rodillas, de gastar lo que no tenemos para ir a una conferencia, desasistimos a nuestros hijos para cumplir con los programas, pero no somos capaces de permanecer en la celda.
¿Estás dispuesto a que la gracia te enseñe a vivir cómo y dónde no quieres? ¿Estás dispuesto a no vindicarte y a aceptar que no eres nada más que merecedor de todo insulto y que la muerte es tu único camino? ¿Verdaderamente seguirías en el camino si Dios te dejara de lado y no contara contigo para nada y esto para siempre? ¿Estás dispuesto a que Dios te muestre toda tu indignidad? ¿Querrás abrir tu corazón para que Su gracia te haga ver a los demás como superiores a ti mismo?
Pablo vivía tan avergonzado de sí mismo que sólo podía hallar consuelo en Cristo, nada en este mundo le podía quitar la vergüenza de su desnudez ante aquel que es el Verdadero, por eso entró en la vida, por eso no era él el que vivía sino Cristo en él, porque fuera de Cristo se sabía basura.
Es porque todavía no hemos visto nuestra desnudez ni hemos olido la hediondez de nuestra basura, que todavía creemos que haciendo cuatro cosillas podemos agradar a Dios y es por eso que sufrimos y nos duelen las pérdidas y las ofensas, es por eso que buscamos afuera, en el exterior, y somos incapaces de adentrarnos en el Lugar Santísimo. Todavía nos gusta la peste del mundo porque no hemos disfrutado de la fragancia del nardo puro del Espíritu.
¿Quieres que Dios te muestre lo que a Pablo? ¿Verdaderamente quieres encerrarte en tu celda, tirar la llave al abismo y convertirte en prisionero de Cristo?

Recuerda, si dices si, Él hará;  si dices espera, Él esperará, pero retrasas tu crecimiento; si dices no, Él te hará amar Su voluntad de algún modo.
COME Y BEBE PERO NO SALGAS DE TU CELDA, PORQUE EN LA CELDA ES DONDE SE ENMIENDA EL CORAZÓN,  decía Evagrio.


Por Carlos Jiménez Cortés, inspirado en "Nuestras Propias Sombras" de Anselm Grün.

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