NUESTRO BUEN TAÑEDOR Por Adriana Patricia




Esta mañana el Señor llamó mi atención acerca del arpa.

"Y cuando el espíritu malo de parte de Dios era sobre Saúl, David tomaba el arpa, y tañía con su mano; y Saúl tenía refrigerio, y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él" 1 de Samuel 16:23


Fuimos creados para el deleite de nuestro Creador. Cristo nos compró por precio, el precio maravilloso de Su Sangre derramada en la cruz. Le pertenecemos por partida doble. Nada hay especial en nosotros, no hay nada bueno que puede hacernos aceptos al Padre, solo a través de la vida de Cristo podemos llegar al Padre. Jesús es la razón de nuestra existencia, nada en nosotros nos hace buenos, es la vida de Cristo dentro de nuestro ser la que marca la diferencia. 

Y gracias a Cristo fuimos redimidos y tenemos entrada a la presencia del Padre, por lo tanto, solo por Jesús podemos dar toda la adoración debida a Su nombre. El Señor busca adoradores que le adoren en espíritu y verdad. La Verdad es una persona, es Cristo. Y ahora su Espíritu habita dentro de nuestro espíritu, dándonos vida juntamente con Él. Así que nosotros somos esa adoración. Nuestra vida debe ser un continuo sacrificio, una completa rendición. La verdadera adoración es morir en el altar a toda la vida del alma y permitir que la vida de Dios dentro de nosotros quebrante nuestro hombre natural. Dios debe desarraigarnos de nosotros mismos para hacer que vivimos solo para Él. Eso es adoración, es una vida de absoluta obediencia y absoluto sometimiento para solo Aquel que se entregó por nosotros en la cruz. 

No fuimos comprados para seguir los dictados de nuestro yo, no fuimos comprados para seguir la religión, ni el sistema de este mundo, ni a nuestra carne; fuimos comprados para seguir al Cordero por donde quiere que Él va, fuimos comprados para guardar los mandamientos de Cristo, si es que en verdad lo amamos, fuimos comprados para guardar la fe de Él, no de nosotros; para descansar de nuestras obras, las obras de la carne y para guardarnos sin mácula delante del trono de Dios.

Sin embargo, el Señor debe hacer una obra especial en cada uno de nuestros corazones. David representa a nuestro Rey y Señor Jesús, Él se ha convertido para nosotros en el dulce cantor de Israel, Cristo es el músico que toca en las cuerdas de nuestro corazón, para hallar una nueva melodía, Él quiere tocar Su melodía en las cuerdas de nuestra vida. 

"Somos sus arpas, Él es tañedor de nuestras vidas". 

Él toca la melodía que anhela en nosotros, pero para que esa melodía sea la correcta y dé el tono que es y no suene mal, Él debe con sus suaves manos templar la cuerdas, debe afinar el instrumento para tocar el acorde de Su corazón, nosotros somos esas arpas en las preciosas manos de nuestro Salvador, Él quiere tocar una nueva canción en el fondo de nuestro ser, pero para esto debe afinarnos, de tal manera que suene perfecto, pues la medida de la Perfección es El. 

El arpa tenía 10 cuerdas y diez representa la ley, el orden divino; el Señor debe colocar el orden divino en nuestra vida, la ley debe escribirla, no en tablas de piedra, sino en las tablas de nuestro corazón. Pero para esto debe afinarnos, y debe tratar con cada área de nuestra existencia, cada lado oscuro de nosotros debe ser pasado por Su madero, por muerte y resurrección; cada prueba, cada circunstancia en nuestra vida diaria enviada por nuestro buen Dios hace esta labor de penetrar profundamente el madero en nosotros. Nuestra salvación fue por Gracia y no por lo que hagamos nosotros, pero Él debe matar todo vestigio del hombre natural en nuestras vidas. 

Dejemos que nuestro buen tañedor toque Su melodía en nosotros conforme a Su voluntad, dejemos que Él nos afine como a Él le plazca, para hacer de nosotros las arpas en las manos de Dios. 

"Y vi así como un mar de vidrio mezclado con fuego; y vi los que habían alcanzado la victoria de la bestia, y de su imagen, y de su marca, y del número de su nombre, estar sobre el mar semejante al vidrio, teniendo las arpas de Dios" Apocalipsis 15:2

Comentarios

  1. Dios me afina todos los días de mi vida.gracias Adriana

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    1. Y que afinada tan tremenda mi amiga y hermana, oh Dios, el Señor te ha matriculado en esta escuela. Te amo en el amor del Señor.

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